martes, 27 de enero de 2009

10- Semana 2

Semana 2 - Recuperar la identidad
Esta semana está orientada a la autoafirmación como componente principal de una recuperación creativa. Te encontrarás trazando nuevos límites y recorriendo nuevos territorios en la medida en que las necesidades, deseos e intereses personales comienzan a presentarse. Ensayos y herramientas apuntan a dirigirte hacia tu propia identidad, hacia una personalidad definida por ti mismo

La curación
Confiar en nuestra creatividad es una conducta desusada para muchos de nosotros; puede resultar bastante amenazador al principio, para nosotros y para nuestros allegados. Podemos sentirnos, y aparecer ante los demás, como erráticos; esto es normal en el proceso de liberarnos de nuestros obstáculos. Es importante recordar que a primera vista el proceso curativo se asemeja mucho a la locura.



Existen fluctuaciones reconocibles en el proceso de recuperar nuestra personalidad creativa; a medida que nos hacemos más fuertes, también se hacen más agudos los ataques de duda acerca de nosotros mismos. Esto es normal, y podemos considerar a los ataques agudos como síntomas de que ha comenzado el proceso de recuperación.


Las autoagresiones habituales son: ¨Bueno, esta semana me fue bien, pèro es transitorio...Sí, escribí las páginas esta mañana, pero seguro que estaban mal...Así que ahoera necesito planear algo realmente grande y hacerlo ¡ya mismo!...¿A quién voy a engañar? Jamás voy a recuperarme, y mucho menos a corto plazo...Jamás...¨


Estas agresiones carecen de fundamento, pero son convincentes para nosotros. Si las aceptamos, seguimos enredados, sintiéndonos víctimas. Al igual que un alcohólico recuperado debe evitar el primer trago, el artista recuperado debe evitar el primer pensamiento. Ese pensamiento es la duda de sí: ¨Pienso que esto no es bueno...¨

Estas agrasiones provienen de fuentes internas o externas. Podemos neutralizarlas inmediatamente cuando las reconocemos como un virus de la creatividad. Las afirmaciones son un antídoto poderoso contra el odio a sí mismo, que aparece habitualmente bajo la máscara de la duda de sí.

En los comienzos de nuestra recuperacíón creativa, la duda nos puede inducir al aitosabotaje. Una forma habitual de sabotaje es mostrarle a alguien las páginas de la mañana. Recuerda que estas páginas son privadas y no están destinadas a ser escrutadas por amigos bien intencionados. Un escritor que se había liberado recientemente de sus bloqueos, le mostró las páginas matutinas a una amiga escritora que todavía estaba bloqueada en su trabajo; ella se las criticó y él se bloqueó nuevamente.

No dejes que la duda se transforme en autosabotaje.



Compañeros venenosos

La creatividad florece cuando tenemos un sentido de aceptación de nosotros mismos y de seguridad. Tu artista,como un niño pequeño, está feliz cuando siente una sensación de seguridad. Como progenitor protector de nuestro artista, debemos aprender a darle compañeros que no sean peligrosos. Compañeros nocivos pueden atrofiar el crecimiento de nuestro artista.

No es sorprendente que los compañeros más nocivos para nuestra creatividad en vías de recuperación sean aquellas personas cuya creatividad aún está bloqueada; nuestra recuperación los amenaza.

Durante el bloqueo, a menudo sentimos que referirnos a nosotros como artistas creativos responde a una cierta arrogancia y a la voluntad de nuestro ego. En realidad lo que proviene del ego es la negación de nuestra creatividad, lo cual por supuesto tiene sus ventajas.

Podemos preguntarnos y preocuparnos acerca de la arrogancia en vez de tener la humildad necesaria para pedir ayuda y liberarnos del miedo. Podemos fantasear acerca del arte en lugar de realizar la obra. Al no pedirle ayuda al Gran Creador, ni ver su mano en nuestra creatividad, podemos tranquilamente ignorar nuestra creatividad y no caer jamás en el riesgo de consumarla. tus amigos bloqueados quizás estén todavía refugiándose en todas esas cómodas mentiras.

Si ellos tienen problemas con tu recuperación, están sin embargo recibiendo una compensación por su bloqueo. Tal vez todavía experimentan un cierto placer anoréxico por el martirio de sentirse bloqueados, o todavía reciben simpatías de los demás y chapotean en la autocompasión. Quizás aún siguen pensando secretamente acerca de lo mucho más creativos que podrían ser en relación a los artistas activos. Todas esas son conductas nocivas para ti en este momento.

No esperes que tus amigos bloqueados alienten tu recuperación; sería como esperar que tus compinches del bar aplaudan tu decisión de dejar el alcohol. ¿cómo habrían de hacer ésto, cuando el alcohol es lo último a lo cual están dispuestos a renunciar?

Los amigos bloqueados pueden perturbarse ante tu recuperación. El hecho de haberte desbloqueado implica la intranquilizadora posibilidad de que ellos también podrían liberarse de sus obstáculos y arriesfarse en auténticas situaciones creativas en vez de refugiarse en un cinismo solapado. Debes estar alerta ante el sutil sabotaje de tus amigos. No puedes permitirte sus bien intencionadas dudas en este momento; sus dudas reactivarán las tuyas. Debes estar especialmente alerta si te dicen que te has vuelto egoísta o distinto. (Éstas son palabras de alerta roja para nosotros. Son intentos de volvernos a poner en nuestros viejos moldes para satisfacer la tranquilidad de algú otro, no la nuestra.)

Los creativos con bloqueos se dejan manipular fácilmente por la culpa. Los amigos, que se sienten abandonados por nuestra ausencia de las filas de los frustrados, pueden manipularnos inconscientemente a través del manejo de la culpa para que abandonemos nuestros nuevos hábitos saludables. Es muy importante comprender que el tiempo que empleas pàra tus páginas matutinas es el tiempo entre tú y Dios. Tú conoces bien tus respuestas. Vas a ser conducido hacia nuevas perspectivas de ayuda en la medida en que cominces a ayudarte a ti mismo.

Sé cuidadoso para proteger a tu artista en vías de recuperación. A menudo la creatividad es obstaculizada porque caemos dentro de los planes que otras personas trazan para nosotros. deseamos reservar un tiempo para nuestro trabajo creativo, pero sentimos que deberíamos hacer algo en lugar de eso. Como artistas frustrados no nos ocupamos de las responsabilidades hacia nosotros mismos sino hacia los demás. Tendemos a pensar que esta conducta nos hace buenos, pero en realñidad sólo nos hace sentir fracasados.

El elemento esencial para nutrir nuestra creatividad consiste en alimentarnos a nosotros mismos. De esta manera alimentamos nuestra conexión interna con el Gran Creador. A través de esta conexión se desarrollará nuestra creatividad. Los medios aparecerán. Necesitamos confiar en el Gran Creador y movernos en la fe.

Repite: ¨El Gran Creador nos ha dotado de creatividad. NUestra retribución es hacer uso de ella. No dejemos que lños amigos despilfarren nuestro tiempo¨.

Sé amable pero firme, y sosténte con entereza. La mejor cosa que puedes hacer por tus amigos es ser un ejemplo para ellos a través de tu propia recuperación. No dejes que sus temores y segundas intenciones te desvíen.

Dentro de poco tiempo podrás ayudarlños por medio de las técnicas que estás aprendiendo. Pronto serás un puente que permitirá a los otros el cruce desde la duda de sí hacia la autoexpresión. Por ahora, protege a tu artista evitando mostrar tus páginas matutinas a nadie o compartir tu cita con el artista con amigos. Debes trazar un círculo sagrado alrededor de tu recuperación. Date el regalo de la fe. Confía en que estás en la buena senda; así es.

En la medida en que te vas recuperando, comenzarás a experimentar una fe más intensa en tu creador interior y exterior. Aprenderás que en realudad es más fácil escribir que no escribir,pintar que no pintar. Aprenderás a disfrutar del proceso de ser un canal creativo y a soltar tu necesidad de controlar el resultado. Descubrirás el goce de practicar tu creatividad. El foco de tu interés pasará a ser el proceso, no el producto.

El mensaje más esperanzador que puedes dar a otros consiste en tu propia curación.



Lunáticos.

Otra cosa que hacen las personas creativas para sabotear su creatividad es relacionarse con lunáticos, personalidades que rean centros de tormenta. A menudo son carismático y con frecuencia encantadores, de gran inventiva y poderosa capacidad de persuasión. Para una persona creativa pueden ser enormeçmente destructivos. Este es su tipo: carismático pero descontrolado, rico en problemas y pobre en soluciones.

Los lunáticos son la clase de personas que pueden apoderarse de la totalidad de tu vida. Para aquellos que siempre tratan de componer las cosas, resultan irresistibles:tanto para cambiar, tantas distracciones...

Si te has topado con un lunático, ya te habrás dado cuenta, y sin duda reconocerás la descripción anterior. Al lunático le encanta el teatro; si puede promoverlo, es la estrella principal. Todo aquel que cae bajo su influencia funciona como parte del elenco, dependiendo de sus entradas y salidas, de sus indicaciones, de sus caprichos.

Algunos de los lunáticos más profundamente destructivos son, de acuerdo con mi experiencia, ellos mismos famosos artistas: son la clase de artistas que denostan al resto. A menudo son más grandes que la vida, adquiriendo ese estatus al alimentarse de las enrgías vitales de aquellos que los rodean. Por esta razón, muschos de los artistas más locos están rodeados por un ´circulo de simpatizantes tan dotados como ellos, pero que están dispustos a sacrificar su propio talento al servicio del Rey Lunático.

Recuerdo un estudio de cine que visité hace varios años. El director era uno de los gigantes del cine norteamericano. Su altura era inconfundible, y también su identidad como lunático. Dado que el cine es de por sí demandante, en su caso lo era mucho más: largas horas de trabajo, largos arranques de paranoia, intriga y po´lítica entre bastidores. Debido a la existencia de rumores de que en estudio había micrófonos espías, este Rey Lunático se dirigía a sus actores mediante un sistma de altoparlantes mientras que él se mantenía escondido, como el Mago de Oz, cómodamente instalado en una casa rodante, equipada con lujo.

Durante los últimos 20 años he observado a numerosos directores de cine en acción. Estuve casada con un director de cine profundamente dotado y yo misma he dirigido una película. A menudo observé cómo se parece elqequipo de filmación a una extensa familia. En el caso del Rey Lunático, el equipo se parecía sobre todo a la familia de un alcóholico: el vicioso bebedor (pensador) rodeado de sus acólitos que andan en puntillas, haciendo decuenta que su desproporcionado ego y sus demandas son normales.

En el estudio de este lunático, la producción superaba las estimaciones temporales y económicas, debido a las demandas irracionales que ocasionaba este vástago real. Un equipo de filmación es esencialmente un equipo de expertos, y contemplarlos descorazonándose fue para mí una lección inolvidable acerca del venenoso poder de la locura. Talentosos escenógrafos, diseñadores de vestuario, sonidistas -ni hablar de los actores- se iban desgastando mientras la producción seguía su curso devastador. Su esfuerzo era contrarrestar los traumas personales del lunático director para crear la obra que debía llegar a la pantalla. Como todos los miembros de esta profesión, estaban dispuestos a sacrificarse durante largas horas de trabajo, pero lo que los descorazonaba era que este sacrificio se hiciera en aras del ego y no del arte.

La dinámica del lunático se basa en el poder, de modo que cualquier grupo de personas puede funcionar como un sistema energético a punto de explotar. Los lunáticos están or todos lados, en casi cualquier forma de arte. La fama puede ayudar a producirlos, pero, dado que se alimentan del poder, cualquier fuente energética les sirve. Aunque con bastante frecuecia pertenecen al ambiente de los ricos y famosos, los lunáticos son también frecuentes entre comunes mortales. Aun en la familia nuclear (por algo usamos este término), un lunático que resida en ella a menudo se dedica a poner a un miembro de la familia en contra de otro, recortando la agenda de todo el mundo salvo la propia.

Ahora pienso en una matriarca destructiva que conocí hace un tiempo; cabeza de un numeroso clan de talentos, ha dedicado su vida a destruir la creatividad de sus hijos. Elige los momentos adecuados para su sabotaje, instalando sus bombas para que exploten en el instante mismo en que sus hijos están acercándose al éxito.

¨¿Acaso no te enteraste de lo que dicen tus vecinos de ti?¨, y a continuación esta madre lunática descerraja sobre su pobre hija un rosario de chismes que la deja totalmente abatida, para llegar a su examen definitorio con una sensación de ¨Total, para qué¨.

¨¿Te das cuenta de que estás arruinando tu matrimonio con esta posibilidad de trabajo?¨, y la promisoria carrera del hijo se desvanece casi antes de empezar.

Ya sea bajo el aspecto de una madre sobreprotectora, un jefe maniático o un cónyuge empecinado, los lunáticos en tu vida comparten ciertos patrones destructivos que los hacen venenosos para cualquier tipo de trabajo creativo.

Compromisos rotos y horarios ignorados. Aparecen dos días antes de tu casamiento y esperan ser atendidos a cuerpo de rey. Alquilan una cabaña de vacaciones más grande y más cara de lo convenido y esperan que te hagas cargo de la cuenta.

Los unáticos esperan un tratamiento especial. Sufen una amplia gama de dolencias misteriosas que requieren el cuidado y la atención de ls que los rodean, especialmente cuando éstos tienen un compromiso impostergable o alguna otra cosa que atrae su atención de las demandas del lunático. Una lunática prepara su plato predilectoi en una casa llena de niños hambrientos y no hace nada por alimentarlos. Un lunático está demasiado alterado como para consucir su automóvil luego de haber derramado su abuso verbal sobre aquellos que lo rodean. ¨Tengo miedo de que a papi le de un ataque al corazón¨, piensa la víctima, en vez de ¨¿Cómo hago para librarme de este monstruo?¨.

Los lunáticos descalifican tu realidad. No importa la urgencia de tus comnpromisos ni el momento crítico en que se encuentre tu trabajo, los lunáticos pasarán por encima de tus necesidades. Pueden actuar como tomando en cuenta tus límites y respetándolos, pero en la práctica el término operativo es acción. Los lunáticos son la clase de gente que te llama a medianoche o a las 6 de la mañana para decir: ¨Sé que me pediste que no te llamara a esta hora,m pero...¨Son aquellos que aparecen inesperadamente para pedirte algo que no puedes encontrar o que no deseas prestarles. Aun más, te llaman y te piden que ubiques algo quenecesitan y luego no van a buscarlo. ¨Sé que tiens prisa, pero ésto te llevará sólo un minuto.¨ Tu minuto.

Los lunáticos usan tu tiempo y tu dinero. Si toman tu coche prestado, lo devuelven con retraso y sin gasolina. Sus planes de viaje siempre te cuestan tiempo y dinero. Te piden que los vayas a buscar en la mitad de tu día de trabajo a un aeropuerto alejado de la ciudad. ¨No traje dinero para el taxi, pero estoy trabajando¨, dicen en el mnomento crucial.

Los lunáticos triangulan a aquellos con quienes tratan. Dado que los lunáticos prosperan gracias a la enrgía (tu energía), enfrentan a una èrsona en contra de otra para mantener su propia posición central de poder en un purnto muerto. (Allí pueden alimentars más directamente de las energías negativas que porvocan.) ¨Fulano me dijo que no llegaste al trabajo a horariohoy¨, comenta un lunático. Obedientemente te pones furioso con Fulano y te salteas el hecho de que el lunático en cuestión ha utilizado un chisme para desbalancearte emocionalmente.

Los lunáticos son expertos para el reproche. Nunca tienen la culpa de nada y siempre reclaman a los demás. ¨Si no hubieras tratado de cobrar ese cheque, no lo habrían rechazado¨ le recrimina un lunático a su ex mujer.

Los lunáticos crean dramas, pero no en su propio territorio. Los lunáticos son a menudo ellos mismos creativos frustrados. Temerosos de acceder efectivamente a su propia creatividad, detestan esa misma creatividad en los otros. Eso los hace sentirse celosos, amenazados, los hace dramáticos, a tu propia costa. Cuidadosos de sus propios horarios, los imponen a los de los demás. Al tratar con un lunático, estás tratando siempre el famoso tema de fondo y figura. En otras palabras, todo lo que es imnportante para ti se vuelve trivial y relegado en términos de la problemática del lunático. ¨¿Te parece que ella me ama?¨, te pregunta en el momento en que estás por rendir un examen o por ir a buscar a tu marido al hospital.

Los lunáticos detestan los horarios, salvo los propios. En manos de un lunático, el tiempo es una herramienta fundamental para el abuso. Si reclamas un cierto espacio de tiempo como propio, tu lunático de turno encontrará un modo de regatear contigo por ese espacio, necesitando cosas (o sea a ti) misteriosamente justo en el momento en que necesitas estar solo y concentrado en tu trabajo. ¨Me quedé levantado hasta las tres de la mañana anoche. No puedo llevar a los niños al colegio¨, saltará el lunático sobre ti la mañana que debes salir temprano para un desayuno de trabajo con tu jefe.

Los lunáticos detestan el orden. El caos sirve a sus propósitos. Cuando empizas a establecer un lugar que te sirve a ti y a tu creatividad, tu lunático de turno invadirá abruptamente ese espacio con proyectos propios. ¨¿Qué son todos esos papeles y ropa sucia en mi escritotio?¨ preguntas. ¨Estoy revisando mis apuntes de la univesidad...Estoy buscando unos calcetines.¨

Los lunáticos niegan ser lunáticos. Atacan directo a la yugular. ¨No tienes por qué enfadarte conmigo¨, te dirá un lunático cuando señalas una promesa rota o un pequeño sabotaje que te ha hecho. ¨Es porque tenemos una vida sexual muy pobre¨.

Si los lunáticos son tan destructivos, ¿por qué nos relacionamos con ellos? La respuesta, simple pero brutal, es que nosotros también estamos locos y somos autodestructivos.

¿Esto es realmente así?

Sí; en nuestra condición de creatividad bloqueada, estamos dispuestos a cualquier cosa con tal de permanecer así. Por más terrible y abusiva que sea la vida con un lunático, es de todas maneras menos amenazadora que el desafío de una vida creativa propia. ¿Qué sucedería entonces? ¿Cómo podría llegar a ser? A menudo tememos que si nos permnitimos ser creativos nos transformemos en lunáticos y abusaremos de los que nos rodean. Escudándonos en ese temor, seguimos permitiendo a otros que se aprovechen de nosotros.

Si estás involucrado en este momento con algún lunático, es muy importante que admitas este hecho. Admite que estás siendo usado, y admite también que estás utilizando a tu propio abusador. Tu lunático es un obstáculo que tú mismo eliges para bloquear tu propia trayectoria. Eres explotado por tu lunático de turno pero a la vez lo utilizas para bloquear tu propio flujo creativo.

Si estás atrapado en una danza tortuosa con un lunático, deja de bailar al son de su música. Lee algún libro acerca de la dependencia mutua o participa de algún taller sobre la adicción en las relaciones personales. (Alcóholicos Anónimos y Adictos Anónimos al Amor y al Sexo son dos excelentes programas para detener esta danza lunática.)

La próxima vez que te encuentres diciendo o pensando: ¨¡Me está volviendo loco!¨, pregúntate qué trabajo creativo estás tratando de sepultar a través de esta relación.



Escepticismo

Ahora que hemos hablado de la barrera que los otros representan para nuestra recuperacíón, echemos un vistazo al enemigo interior que albergamos en nosotros mismos. La mayor barrera para los que tratamnos de vivir una vida más intensa es, tal vez, nuestro propio escepticismo profundamente acendrado. Podríamos llamarlo la duda secreta. No parece depender del hecho de que seamos oficialmente creyentes o agnósticos. Tenemos nuestras dudas acerca d todo este asunto del creador y de la creatividad,y estas dudas son muy poderosas. A menos que las ventilemos podrán sabotearnos. Muchas veces, tratando de ser buenas personas, escondemos nuestros sentimientos dubitativos. Tenemos que dejar de hacerlo y, además, explorarlos.
En esencia, estas dudas dicen algo así: ¨BUeno, he comenzado a escribir las págunas de la mañana y aparentemente estoy más despierto y alerta en mi vida cotidiana; ¿y con eso qué? Apenas una cincidencia...Bueno, he comenzado a alimentar el manantial y a citarme con mi artista y noto que me siento un poco mejor; debe ser una mera coincidencia...Bueno, empiezo a percibir que en la medida en que exploroi la posibilidad de que exista un poder benéfico aparecen coincidencias afortunadas en mi vida. No puedo creer que estoy siendo conducido. Es demasiado extraño...¨
La razón por la cual consideramos demasiado extraño que exista una invisible mano que nos ayuda es que todavía dudamos que sea bueno para nosotros el ser creativos. Con esta actitud firmemente arraigada, no solamente examinamos la dentadura de cada caballo que nos regalan sino qyue también lo acicateamos para que salga de nuestra vida l más rápido posible.
Cuando Mike comenzó a recuperar su creatividad, pudo reconocer que quería hacer películas. Dos semanas más tarde, a través de una serie de ¨coincidencias¨, se encontró estudiando cine solventado por su empresa. ¿Acaso disfrutó de esta situación? No; se dijo que la escuela de cine lo estaba distrayendo de su verdadero trabajo, de modo que renunció a ella para buscar otro empleo.
Dos años después, recordando este incidente, Mike menea tristemente la cabeza. Cuando el mundo le dio lo que él quería, rechazó el regalo. Posteriormente se permitió regresar a la cinematografía, pero esta vez le resultó mucho más difícil.
Una de las cosas más destacables en una recuperación creativa es nuestro rechazo a tomar seriamente en cuenta la posibilidad de que el universo pueda mostrarse favorable a nuestros planes nuevos y más amplios. Hemos sido suficientemente valientes como para embarcarnos en una cura, pero no queremos realmente que el universo nos preste atención. Todavía nos sentimos demasiado fraudulentos como para aceptar algún éxito. Cuando éste llega, queremos escapar.
¡Y claro que lo hacemos! El simple hecho de experimentar nuestro autonutrimiento nos da temor. Cuando nuestro pequeño experimento hace que el universo abra alguna puertecita, retrocedemos tímidamente. ¨¡Eh, tú, seas lo que seas! ¡Más despacio!¨
Me gusta pensar que la mente es una habitación, en la cual almacenamos todas nuestras ideas habituales acerca de la vida, Dios, lo que es posible y lo que no lo es. Esta habitación tuene una puerta, que apenas está entreabierta, y en el exterior podemos ver un intenso fulgor. Afuera, bajo la luz resplandeciente hay muchas nuevas ideas que consideramos demasiado alejadas para nosotros y por eso las mantenemos ahí. Las ideas con las cuales nos sentimos cómodos están en nuestra habitación, las otras están afuera y ahí las dejamos.
En nuestra vida ordinaria, antes de comenzar a recuperarnos creativamente, si escuchamos algo extraño o amenazador, nos abalanzamos hacia el picaporte y cerramos la puerta rápidamente.
¿Que el trabajo interior provoca cambios exteriores? ¡Ridículo! (Damos un portazo) ¿Dios se molesta enm ayudar a mi propia recuperación creativa? (Portazo) ¿La sincronicidad apoyando a mi artista con increíbles coincidencias? (Portazos, portazos, portazos)
Ahora que hemos comenzado nuestra recuperación creativa necesitamos intentar otro acercamiento. Para ello ponemos suavemente a un lado nuestro escepticismo -que usaremos más tarde si lo necesitamos- y cuando una idea extravagante aparece o surge una coincidencia, abrimos la puerta un poquito más.
El dejar de lado el escepticismo, aunque sea brevemente, puede acarrear consecuencias interesantes. En la recuperación creativa no es necesario que descartemos ninguna de nuestras creencias; lo que es preciso es que las examinemos.
Más que nada, la recuperación de la creatividad es un ejercicio de apertura mental. Represéntate de nnuevo la mente como esa habitación con la puerta ligheramente abierts; abrir un poquito más la puerta corresponde a lo que llamamos apertura mental. Esta semana comenzaremos a practicar conscientemente la apertura de la mente.

Atención
A menudo un bloqueo creativo se manifiesta como adicción a la fantasía. En vez de trabajar o vivir en el ahora, nuestra mente se entrega a devaneos de sueños diurnos, de los ¨podría ser¨, ¨habría sido¨, ¨debería haber sido¨. Uno de los grandes malentendidos acerca de la vida artística es que requiere grandes impulsos de desvarío. La verdad es que una vida creativa implica grandes dosis de atención. La atención es un modo de conectarse y sobrevivir.
Yo solía llamar a las largas y sinuosas cartas de mi abuela ¨informes de la flora y de la fauna¨. ¨La forsitia está comenzando a florecer y esta mañana vi el primer petirrojo...Las rosas se mantienen a pesar del calor...El zumaque se ha torcido y ese pequeño arce junto al buzón...Mi cactus de Navidad está listo...¨ Yo seguía la vida de mi abuela como una larga película familiar: un pantallazo de esto y un pantallazo de aquello, amontonados sin un orden visible. ¨El catarro de papi empeora...Parece que es yegüita Shetland parirá prematuramente...Joanne está de vuelta en el hospital de Santa Ana...La nueva perrita boxer se llama Trixie y le gusta dormir en mi alfombra, ¿puedes creerlo?¨
Yo podía creerlo; sus cartas lo hacían posible. La vida era a los ojos de mi abuela una serie de pequeños milagros: los conejitos silvestres debajo de los álamos en junio; una veloz lagartija escurriéndose junto a un peñasco grisáceo en el río, con un admirable brillo satinado. Sus cartas reflejaban el ritmo de las estaciones del año y de su vida. Vivió hasta los 80 años, y sus cartas siguieron llegando hasta el último momento. Su muerte, fue tan repentina como su cactus de Navidad: hoy está, mañana no está. Nos dejó sus cartas y su marido de 62 años, mi abuelo Howard. El abuelo era un elegante granuja con sonrisa de jugador y suerte de perdedor, que había hecho fortuna varias veces y todas las había perdido, la última para siempre. Se bebió y se jugó todas sus riquezas, desparramándolas como si fueran migajas de pan para los pájaros. Despilfarraba las grandes oportunidades de la vida al tiempo que mi abuela saboreaba las pequeñas. ¨Ese hombre...¨ decía mi madre.

Mi abuela vivió con ese hombre en casas de estilo español, en casas rodantes, en una pequeña cabaña en la montaña, en un departamento para ferroviarios, y finalmente en una casilla de chapas. Mi madre, furiosa con mi abuelo por alguna nueva desgracia, decía ¨Yo no sé cómo ella lo soporta¨, quería decir que no entendía por qué.
La verdad es que todos sabíamos cómo hacía para soportarlo. Lo lograba manteniéndose sumergida hasta las rodillas en la corriente de la vida, prestándole mucha atención.
Mi abuela se fue antes de que yo aprendiera la lección que enseñaban sus cartas: la supervivencia depende de la cordura, y la cordura está en poner atención. Sus cartas decían que sí, que el catarro de papá está empeorando, que perdimos la casa, que no hay trabajo ni dinero, pero sin embargo la forsitia florece, la lagartija encontró un lugarcito en el sol, las rosas se mantienen a pesar del calor.
Mi abuela sabía lo que una vida penosa le había enseñado: éxito o fracaso, la verdad de una vida tiene poco que ver con su calidad. La calidad de vida siempre está en proporción con la capacidad de deleite. La capacidad de deleitarse es el don de la atención.
La escritora May Sarton llevó un Diario de soledad durante el año en el cual un largo romance se estaba desvaneciendo tristemente del centro de su vida. En él recuerda el regreso de un fin de semana pasado con su amado, con el que había reñido. Al entrar en su casa vacía, ¨me detuve en el umbral del estudio ante un rayo luminoso que caía en un crisantemo coreano, iluminándolo como un reflector, pétalos de rojo profundo y centro de amarillo chino...Verlo fue como recibir una transfusión de luz otoñal¨.
No es accidente que May Sarton use la palabra transfusión. La pérdida de su amado era una herida y en sus respuestas al crisantemo, en el acto de dar atención, comenzó su curación.
El premio de la atención es siempre la curación. Puede comenzar como una curación de un dolor en particupal: el amante perdido, el niño enfermo, un sueño hecho trizas. Pero lo que finalmente se cura es el dolor que subyace por debajo de todos los dolores: el dolor de que todos estamos, como dice Rilke, ¨inexpresablemente solos¨. Más que nada, la atención es un acto de conexión. Aprendí ésto del modo como he aprendido la mayor parte de las cosas: casi por accidente.
Cuando mi primer matrimonio fracasó, alquilé una casa solitaria en Hollywood Hills. Mi plan era sencillo. Iba a elaborar el duelo sola. No iba a ver a nadie, ni nadie me iba a ver hasta que hubiera pasado lo peor del dolor; daría largos paseos solitarios, y sufriría. Sucedió que hice esos paseos, pero no resultaron como había planeado.
Siguiendo el camino que rodeaba la casa por detrás, me encontré con una gata gris, que vivía en una casa de color azul fuerte con un ovejero al cual obviamente detestaba. Me enteré de todo esto casi sin quererlo a lo largo de toda una semana de caminatas. La gata y yo comenzamos a visitarnos y luego a mantener largas charlas acerca de lo que teníamos en común: ser mujeres solitarias. Ambas admirábamos una extravagante rosa color salmón que había atravesado la cerca de un vecino. Ambas apreciábamos el aroma a lavanda de los capullos de jacarandá cuando caían de los árboles. Alicia (así la llamaron un día desde su casa) jugueteaba con ellos entre sus garras.
Para la época en que los jacarandáes habían terminado de florecer, apareció una fea verja que contenía el avance de las rosas. Para ese entonces había extendido mis caminatas más arriba y agregado a mi círculo de amistades otros gatos, perros y niños. En el momento en que la rosa salmón desapareció detrás de su verja, había encontrado una casa cuesta arriba con un jardín morisco rodeado por una pared y un loro mordaz del que me hice amiga. Colorido, muy teatral y opinador, me hacía recordar a mi ex marido. El dolor se había transfrmado en algo más valioso: experiencia.
Al escribir acerca de la atención, he mencionado bastante el dolor. No es mera coincidencia; tal vez es distinto para otros, pero el dolor es lo que me hizo aprender a prestar atención. En épocas de sufrimiento, cuando el futuro es demasiado terrible para contemplar y el pasado demasiado penoso para recordar, aprendí a prestar atención al ahora mismo. El preciso momento en el que estaba era siempre el único lugar seguro para mi. Cada instante era soportable. En el ahora mismo todos estamos siempre bien. Ayer pudo haber terminado el matrimonio; mañana tal vez se muera el gato. La llamad de mi amado, por más que quiera, tal vez no se produzca, pero en este momento, ahora mismo, todo está bien. Inspiro y expiro. Al comprender ésto empecé a darme cuenta de que cada momento tenía su belleza propia.
La noche que murió mi madre, después que recibí la llamada, me puse un abrigo y subí la colina por detrás de mi casa. Una gran luna nívea se alzaba por detrás de las palmeras. Más tarde en la noche, flotaba sobre el jardín plateando los cactus. Cuando ahora pienso en la muestre de mi madre recuerdo esa luna de nieve. El poeta William Meredith observó que lo peor que se puede decir de un hombre es que ¨no prestó atención¨. Cuando pienso en mi abuela, la recuerdo en su jardín, un pequeño pecho moreno asomándose inesperadamente del corpiño de su vestido estampado que ella misma se cosía cada verano. La recuerdo señalando, desde la casa que estaba por perder, colina abajo hacia los álamos del vado: ¨A los caballos les gusta su sombra; a mí me gusta ver cómo de verdes se vuelven plateados¨.


Reglas del camino
Para ser un artista debo:
1- Acudir al papel. Usarlo para descansar, para soñar, para intentar.
2- Alimentar el manantial, cuidando mi artista.
3- Ponerme metas pequeñas y amables y cumplir con ellas.
4- Rogar para adquirir humildad, coraje y dirección.
5- Recordar que es mucho más difícil y penoso ser un artista frustrado que cmpletar un trabajo.
6- Estar siempre alerta a la presencia del Gran Creador, guiando y ayudando a mi artista.
7- Elegir camaradas que me alienten a trabajar, no solamente a hablar del trabajo o de por qué no lo estoy haciendo.
8- Recuerda que el Gran Creador ama la creatividad.
9- Recuerda que tu ocupación es realizar el trabajo, no juzgarlo.
10- Poner esta frase en el lugar de trabajo: Gran Creador, yo me ocuparé d ela cantidad. Tú ocúpate de la calidad.

Tareas

1- Lectura afirmativa. Cada día, a la mañana y a la noche, recógete y lee los Principio básicos (ver Electricidad Espiritual). Mantente alerta a cualquier cambio de actitud. ¿Puedes dejar de lado algo de tu escepticismo?

2- ¿En qué empleas tu tiempo? Escribe una lista con tus cinco actividades principales de esta semana. ¿Cuánto tiempo empleaste para cada una? ¿Cuáles querías hacer y cuáles fueron obligaciones? ¿Cuánto de tu tiempo se emplea en ayudar a los otros, desechando tus propios deseos? ¿Acaso alguno de tus amigos con problemas de bloqueo desató dudas en ti?
Toma una hoja de papel y dibuja un círcilo. En el interior del círculo ubica los aspectos que necesitas proteger. escribe allí el nombre de los que te ayudan. En el exterior del círculo ubica los nombres de aquellos de quienes debes protegerte en este momento. Mantén este mapa de seguridad cerca del lugar donde escribes tus páginas de la mañana y úsalo para mantener tu autonomía. Agrega los nombres en eñ círculo interior y exterior en la medida en que sea apropiado. ¨¡Ah! En este momento no debo hablar con Derek de este tema¨.

3- Escribe una lista de veinte cosas que te gusta hacer, por ejemplo: patinar, escalar, hornear tortas, hacer una sopa, hacer el amor, hacer el amor otra vez, andar a caballo, jugar a la mancha, salir a correr, leer poesías, etcétera. ¿cuándo fue la última vez que te permitiste realizar alguna de esas cosas? Junto a cada item escribe una fecha; no te sorprendas si en algunos casos han pasado años desde la última vez. Esto tiene que cambiar; esta lista será un recurso excelente para tus encuentros con el artista.

4- De la lista precedente, elige dos actividades favoritas que has estado evitando y que podrían ser las metas de esta semana. estas pueden ser modestas, como comprar un rollo de película y salir a sacar fotos. Recuerda que estás tratando de obtener cierto control sobre tu tiempo; busca espacios de tiempo sólo para ti y úsalos para pequeños actos creativos. Hazte una escapada a la disquería en el horario del almuerzo, aunque sea tan sólo por quince minutos. Deja de buscar grandes espacios de tiempo libre; en su lugar encuentra pequeñas oportunidades.

5- Vuelve a leer la primera semana y las afirmaciones. Observa cuáles son las que te causan más reacción; a menudo, la que suena más ridícula es la más significativa. Escribe en tus páginas de la mañana cinco veces al día tres afirmaciones seleccionadas; asegúrate de incluir las afirmaciones que surgieron de tus desatinos.

6- Regresa a tu lista de cinco vidas imaginarias de la semana pasada. Agrega cinco vidas más; de nuevo trata de ver si podrías aproximarte en algunos aspectos de tu vida a esas otras. Si en tu lista estaba la bailarina, ¿te permites a veces ir a bailar? Si habías anotado la vida de un monje, ¿has ido alguna vez a un retiro? Si te hubiera gustado ser buzo, ¿hay algún negocio de artículos para buceo que pudieras visitar?

7- La torta de la vida. Dibuja un círculo y lo divides en seis porciones. En una escribes espiritualidad, en otra, ejercicio; en otra, esparcimiento, y así sucesivamente con trabajo, amigos y romance/aventura. Dibuja una marca en cada porción indicando el grado en que te sientes realizado en cada área (el borde externo indica el máximo, la parte interior del círculo indica el mínimo). Conectando los puntos se obtiene una figura que muestra el grado de desequilibrio de tu vida.
Al comenzar el curso es frecuente que la torta de tu vida parezca una tarántula. En la medida en que progresa la recuperación se puede ir convirtiendo en un mandala. Trabajando con esta herramienta notarás que hay áreas de tu vida empobrecidas, a las cuales no prestas atención alguna. Utiliza los ratos de tiempo libre que empiezas a encontrar para modificar esta situación. Si tu vida espiritual es exigua, aun una visita de cinco minutos a una sinagoga o iglesia puede restaurar el sentido de lo numinoso. Para muchos de nosotros, cinco minutos de música de tambores pueden ponernos en contacto con algo más interior. Para otros, una visita a un invernadero. Un mínimo de atención prodigada a nuestras áreas empobrecidas puede nutrirlas.

8- Diez pequeños cambios. Confecciona una lista de diez cambios que te gustaría realizar, de lo importante a lo nimio o vicebersa (¨Comprar sábanas nuevas para tener un juego de repuesto, visitar China, pintar la cocina, librarme de mi odiosa amiga Alicia¨) Hazlo de esta manera:
Me gustaría.........................
Me gustaría.........................
En la medida en que las páginas de la mañana nos acercan más y más al presente, donde prestamos atención a nuestra vida cotidiana, un pequeño cambio como un cuarto de baño pintado a nuevo puede introducir un significativo sentido de autocuidado.

9- Elige algo pequeño y tómalo como meta de esta semana.

10- Llévalo a la práctica ahora.

Control
1- ¿Cuántos días a la semana escribiste tus páginas de la mañana? (Esperamos que sean siete, recuérdalo) ¿Cómo fue la experiencia? ¿Cuál fue el efecto de las páginas matutinas? Descríbelo (por ejemplo, ¨son bastante tontas; escribo todos esos fragmentos desconectados que no parecen tener nada que ver entre sí y con nada en particular...¨) Recuerda que si estás escribiendo tus páginas de la mañana, trabajan para ti. ¿Te has sorprendido escribiendo acerca de algo? Responde en detalle esta pregunta. Ésto será una autoevaluación de tus humores, no de tu progreso. No te preocupes si tus páginas son quejosas y chatas. A menudo, esto es lo mejor que te puede pasar.

2- ¿Cumpliste con tu cita de esta semana? Recuerda que las citas con el artista son una frivolidad necesaria. ¿Qué hiciste? ¿Cómo lo pasaste?

3- ¿Hubo algún otro punto importante que consideres significativo para tu recuperación? Describelo.


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