Semana 3 Recuperar el poder
Esta semana podrá proporcionarte insólitas explosiones de energía y agudos picos de enojo, alegría y pena. Estás comenzando a liberar tu poder en la medida en que se sacude el equilibrio ilusorio de tus límites previamenete aceptados. Te será requerido experimentar conscientemente una actitud espiritual abierta.
Ira
La ira es un combustible, la sentimos y queremos actuar: pegarle a alguien, romper algo, dar un puñetazo, golpear la pared, insultar. Pero nosotros somos buenas personas y lo que hacemos con nuestra ira es reprimirla, negarla, enterrarla, bloquearla, esconderla, medicarla, mentir acerca de ella, sofocarla, eludirla. Hacemos cualquier cosa menos escucharla.
La ira necesita ser escuchada; es una voz, un grito, un pedido, un ruego. La ira debe ser respetada.. ¿Por qué? Porque es un mapa que nos muestra cuales son nuestras fronteras, que nos muestra adónde deseamos ir. Nos permite ver dónde hemos estado y nos hace saber cuánto no nos gustó. La ira indica el camino, no solamente el dedo. En la recuperación de un artista bloqueado, la ira es un signo saludable.
Debemos actuar sobre la ira, no debemos dejar que se exprese. La ira indica la dirección. Tenemos que usar la ira como un combustible para tomar medidas necesarias`para movernos en la dirección que ella apunta. Con un poco de razonamiento activo, habitualmente podemos traducir el mensaje que nuestro enojo nos está enviando.
¨¡Al diablo con él! ¡Yo podría filmar algo mejor! (Este enojo quiere decir: quieres hacer películas, tienes que aprender cómo.)
¨¡No puedo creerlo, yo tuve una idea para este guión hace tres años y ahora esta persona aparece y lo escribe!¨(Este enojo dice: basta de postergación. Las ideas no conducen a un estreno; las obras terminadas lo hacer. Comienza a escribir.)
¨¡Está usando mi estilo! ¡Es increíble!¡Me despedazó! Yo sabía que tendría que haber juntado ese material y haberlo protegido bajo la ley del derecho de autor.¨ (Este enojo dice: Es hora de que te tomes tus ideas suficientemente en serio como para tratarlas de manera adecuada.)
Cuando nos enojamos, a menudo nos enoja el hecho de estar enojados. ¡Muy enojados! Esta emoción nos dice que no podemos continuar con nuestra vieja vida por más tiempo, que nuestra vida está muriendo. Nos dice que estamos renaciendo, y renacer duele. El dolor nos enoja.
La ira es el relámpago que marca la muerte de nuestra vieja vida. El enojo es el combustible que nos empuja a nuestra vida nueva; es una herramienta, no un maestro. Debe ser absorbido y utilizado; usado adecuadamente, es muy útil.
La pereza, la apatía y el desaliento son el enemigo. La ira no lo es; la ira es nuestro amigo, no por cierto un amigo agradable ni gentil, pero un amigo sumamente leal. Siempre nos dirá cuándo hemos sido traicionados, cuándo nos traicionamos a nosotros mismos, cuándo es tiempo de actuar en pro de nuestros mejores intereses.
La ira no es la acción en sí misma.
Sincronicidad
Las plegarias concedidas asustan, ya que implican una responsabilidad. Tú lo pediste y ahora que lo tienes, ¿qué vas a hacer con ello? De ahí la frase que previene: ¨Ten cuidado con lo que pides, porque puedes obtenerlo¨. Las oraciones concedidas nos dejan de nuevo en nuestras propias manos y esto no es muy cómodo. Nos resulta más fácil aceptarlas como ejemplos de sincronicidad:
- Una mujer admite un secreto sueño de ser actriz. En una cena, la noche siguiente, se sienta junto a un profesor de iniciación actoral.
- Un escritor reconoce su deseo de estudiar cine. La primera llamada que realiza lo pone en contacto con un profesor que conoce su trabajo y lo admira y que le promete que la última vacante disponible es suya.
- Una mujer está pensando en regresar a la universidad y al abrir su correspondencia encuentra una carta que la universidad le envía invitándola a inscribirse.
- Una mujer se pregunta como alquilar una película especial que nunca ha visto. Dos días después la encuentra en lalibrería del barrio.
- Un hombre de negocios que durante años ha escrito en secreto se promete que le pedirá consejo acerca de sus posibles talentos a un escritor profesional. A la noche siguiente, jugando al billar, conoce a un escritor que se transforma en su mentor y luego colaborador en varios libros de éxito.
Mi experiencia me indica que tememos más a que pueda haber un Dios que a lo contrario. Circunstancias como las precedentes nos suceden y, sin embargo, las consideramos pura coincidencia. Las personas dicen que sería terrible que no existiera Dios; me parece que se engañan. La mayor parte de nosotros estamos muy tranquilos sintiendo que no hay nadie que nos vigile de cerca.
Si Dios no existe -y no quiero significar con ésto un concepto puntual cristiano del término, sino una fuerza todopoderosa y omnisapiente-, entonces todos estamos librados a nosotros mismos. No existen ni retribución ni consuelo divinos; y si la totalidad de la experiencia es desagradable...¿qué esperabas?
Esta cuestión de las expectativas me interesa. Si Dios no existe, o si Él no está interesado en nuestros deleznables asuntos, entonces todo puede seguir como siempre y podemos sentirnos totalñmente justificados declarando que ciertas cosas son imposibles y ciertas otras injustas. Si Dios, o el vacío de Dios, es responsable por el estado del mundo, entonces podemos tranquilamente tornarnos cínicos y caer en la apatía: ¿Para qué? ¿Por qué tratar de cambiar algo?
De esto se trata; si hay una fuerza creativa que responde y nos escucha, y actúa a favor de nosotros, entonces podemos llegar a ser capaces de hacer cosas. En concreto, el juego ha terminado: Dios sabe que el cielo es el límite. Cualquier persona honesta reconocerá que la posibilidad es mucho más atemorizante que la imposibilidad, que la libertad es mucho más terrible que cualquier prisión. Si en efecto tenemos que lidiar con una fuerza que está más allá de nosotros y que participa en nuestras vidas, entonces tanemos que pasar a la acción en lo concerniente a esos sueños que previamente parecían imposibles.
La vida es lo que hacemos de ella. Sea que concibamos una fuerza divina interior o un Dios exterior, no importa; lo que importa es confiar en esa fuerza.
¨Pide y recibirás. Llama y se te abrirá...¨Estas palabras están entre las más incómodas atribuidas a Jesucristo. Sugieren la posibilidad del método científico: pide (experimenta) y observa lo que sucede (registra los resultados).
¿Acaso es sorprendente que neguemos las plegarias concedidas? Las llamamos coincidencias, suerte, o cualquier cosa menos lo que son: la mano de Dios o del bien, activada por nuestra propia mano cuando cumplimos con sueños más genuinos, cuando nos comprometemos con nuestra alma.
Hasta la vida más tímida contiene tales momentos de compromiso: ¨¡Compraré un nuevo sofá!¨ Y enseguida: ¨Encontré uno perfecto; fue de lo más extraño: estaba en la casa de la tía Bernice y su vecina vendía algunas cosas, entre ellas este sofá estupendo que al esposo no le interesaba¨
En la vida de los grandes hombres, tales momentos se destacn en un relieve tan pronunciado como el monte Rushmore: Lewis y Clark se dirigen al oeste, Isak Dinesen parte hacia el África. Todos tenemos nuestras Áfricas, esas oscuras y románticas visiones que llaman a nuestro ser más profundo. Cuando respondemos al llamamiento, cuando nos entregamos a él, ponemos en marcha el principio que C. G. Jung llamó sincronicidad, definido como un entrecruzamiento fortuito de sucesos. Allá por la década de los sesenta lo llamábamos ¨serendipity¨ (Buena suerte, habilidad para encontrar cosas valiosas por casualidad. El término proviene de un relato acerca de tres príncipes afortunados dotados de esta cualidad). No importa el término, pero cuando emprendas la recuperación, de tu creatividad te sorprenderás al comprobar el surgimiento de este fenómeno a menudo.
No sería raro que lo menosprecies, ya que puede ser un concepto bastante amenazador. A pesar que que el artículo de Jung sobre la sincronicidad es una piedra fundamental de su pensamiento, numerosos jungianos prefieren considerarlo de interés secundario. Lo califican de extravagante, al igual que su interés por el I Ching.
Jung probablemente estaría en desacuerdo. Siguiendo sus propios impulsos experimentó y describió un fenómenos que algunos de nosotros preferiríamos ignorar; la posibilidad de un universo inteligente que responde, actuando y reaccionando ante nuestros intereses.
Mi experiencia me dice que es así. He aprendido, como regla, a no preguntar si puedo hacer algo, sino a decir que lo estoy haciendo. Luego hay que ajustarse el cinturón de seguridad, y suceden las cosas más notables.
La actriz Julianna McCarthy siempre me recuerda esta frase: ¨Dios es eficiente¨. Muchas veces me he maravillado de la presteza con la cual el universo reparte sus dones.
Hace unos seis años, eñ Centro Cultural de Denver eligió una de mis obras de teatro para una presentación leída. Yo la había escrito pensando en mi amiga Julianna para el rol principal; ella era mi protagonista ideal. Cuando llegué a Denver, el elenco ya estaba establecido. Apenas conocí a la protagonista, tuve el extraño sentimiento de que algo malo iba a suceder. Se lo comenté al director, pero él me aseguró que la actriz era una consumada profesional; sin embargo, la sensación me seguía acompañando. Una semana antes del estreno la primera actriz renunció repentinamente, a mi obra y a otra obra que estaba en cartel.
La gente del Centro estaba desolada. Se sentían culpables del perjuicio que este evnto podía acarrear a mi obra; me preguntaron: ¨Si pudieras elegir, ¿a quién propondrías para el papel?¨ Les contesté: ¨Julianna McCarthy.¨
Julianna fue convocada y voló desde Los Angeles. Apenas los directores del Centro vieron su trabajo, la contrataronpara mi obra y también para la otra.
Le dije riendo a Julianna: ¨Dios se deja ver¨, contenta de que ella tuviera la oportunidad, después de todo, de actuar en ¨su¨ obra.
Mi experiencia me dice que el universo apoya los proyectos valiosos, especialmente los que son alegres y expansivos. Pocas veces he concebido un proyecto interesante sin que surgieran los medios para realizarlo. Hay que cpmprender que el qué debe estar antes del como. Elige primero qué hacer, habitualmente el cómo surge de por sí.
Es frecuente enfatizar la noción de estrategia cuando se habla del trabajo creativo. A los neófitos se los instruye en las maniobras maquiavélicas que deben utilizar para conquistar el mercado. Creo que todo esto no sirve para nada. Si le preguntas a un artista como llegó a ser lo que es, no describirá maniobras sino que hablará de una serie de golpes de suerte. Joseph Campbell los llama ¨la ayuda de un millar de manos invisibles¨. Yo los llamo sincronicidad y afirmo que se puede contar con ellos.
Recuerda que la creatividad es una experiencia tribal, y que los mayores de las tribus son los encargados de iniciar a los jóvenes dotados que cruzan su camino.. Esto puede resultar ingenuo, pero no lo es. A veces un artista mayor puede ser impulsado en esta ayudaaun en contra de sus propios deseos. ¨No sé por qué estoy haciendo ésto por í, pero...¨ Diría nuevamente que algunas de estas manos amigas pueden ser algo más que humanas.
Nos gusta pensar que es difícil seguir nuestros sueños más íntimos. Lo difícil es, en realidad, no traspasar las puertas que se van abriendo. Deja de lado tu sueño y regresará nuevamente. Si te dispones a ir detrás de él, una segunda puerta misteriosa se abrirá.
El universo es pródigo en su apoyo, nosotros somos mezquinos en lo que aceptamos. A todos los caballos regalados se les examina la dentadura y habitualmente los devolvemos. Decimos que nos asusta el fracaso, pero lo que más nos aterroriza es la posibilidad del éxito. Si das un pequeño paso en la dirección de tu sueño, verás que las puertas de la sincronicidad se abren de par en par. Es necesario ver para creer, y si ves los resultados de tus experimentos no necesitarás creerme a mí. Acuérdate del dicho ¨Salta y la red aparecerá¨. Confía en Goethe, hombre público, erudito, artista, hombre de mundo. Esto es lo que dijo refiriéndose a la voluntad de la Providencia de apoyar nuestros esfuerzos:
Hasta el momento en que uno se compromete hay dudas, la posibilidad de echarse atrás, a menudo falta de eficiencia. En lo que concierne a todos los actos de iniciativa (o creación) existe una verdad elemental, cuya ignorancia es responsable de la aniquilación de incontables y estupendos planes: que en el momento en el cual uno se compromete definitivamente, la Providencia también se mueve.
Todo tipo de cosas ocurren para ayudarnos, cosas que de otras maneras nunca hubieran sucedido. Toda una corriente de acontecimientos surge de esta decisión, y se pone de nuestro lado toda una serie de incidentes, encuentros y asistencia material que nadie hubiera creído que pudiera existir. Cualquier cosa que te creas capaz de hacer o que pienses que puedes hacer, empréndela. La acción tiene en sí misma magia, gracia y poder.
Vergüenza
Algunos de ustedes están pensando, ¨Si fuera tan fácil encarar la acción, no estaría leyendo este libro¨. Si nos paraliza el miedo a la acción se debe usualmente a que estamos siendo saboteados por un viejo enemigo: la vergüenza. La vergüenza es un mecanismo de contro. Avergonzarse de alguien es un intento de evitar que la persona se comporte de un modo inconveniente para nosotros.
La creación de una obra de arte puede provocar sentimientos similares a la revelación de un secreto de familia, que por su misma naturaleza provoca vergüenza y miedo. Se plantea la pregunta: ¨¿Qué van a pensar de mí cuando se enteren de ésto?¨ Esta es una pregunta que provoca miedo, particularmente si alguna vez nos hemos sentido avergonzados acerca de nuestra curiosidad en lo social, lo sexual o lo espiritual.
¨¿Cómo te atreves?¨ le grita un adulto encolerizado a un niño inocente que tropezó con un secreto de familia. (¿Cómo te atreves a abrir el alhajero de tu madre? ¿Cómo te atreves a abrir el cajón del escritorio de tu padre? ¿Cómo te atreves a ir al sótano, al desván, a algún lugar oscuro donde escondemos aquellas cosas que no queremos que tú conozcas?)
El acto de creación artística enfrenta a una sociedad consigo misma. El arte saca las cosas a la luz, ilumina la oscuridad de los rincones. Proyecta un rayo en el corazón de nuestra propia oscuridad que dice ¨¿Ves?¨.
Cuando las personas no quiern ver algo se enojan con aquel que se lo muestra. Matan al mensajero. El hijo de una familia alcohólica tiene problemas escolares o sexuales. La familia está enojada por haber sido molestada; al niño se le hace sentir vergüenza por haber acarreado deshonor a la familia. Pero no es el niño el que ocasionó la vergüenza, sino tan solo el que scó las cosas vergonzosas a la luz. La vergüenza familiar es anterior y ha causado el malestar en el hijo. El mecanismo generador de la vergüenza, ¨¿Qué van a pensar los vecinos?¨, está destinado a continuar una conspiración enfermiza.
El arte abre los armarios, airea los sótanos y los desvanes, promueve la curación. Pero antes de que una herida pueda sanar debe ser vista, y este acto de exponer la herida al aire y a la luz, el acto del artista, a menudo provoca la reacción de la vergüenza.
Las críticas adversas son la fuente principal de vergüenza para muchos artistas. Por cierto, muchas críticas están destinadas a provocar vergüenza. ¨¡Qué vergüenza! ¿cómo te atreves a hacer esa porquería?¨
Para el artista que ha debido soportar una infancia vergonzosa, en lo relativo a sus necesidades, sus expectativas e intentos de exploración, la vergüenza puede surgir incluso sin la ayuda de las críticas. Si a un niño se le ha hecho sentir que es un tonto por creerse con talento, el mero acto de completar una obra le acarreará vergüenza interna.
Muchos artistas comienzan un trabajo, lo desarrollan bien y cuando están por terminar encuentran que la obra misteriosamente parece desprovista de todo mérito. Ya no vale más la pena. Para los terapeutas, este súbito desinterés (¨no vale la pena, no importa¨) es una mecanismo de defensa utilizado como una rutina para negar el dolor y proteger la vulnerabilidad.
Los adultos que han crecido en hogares conflictivos aprenden a utilizar muy bien este mecanismo de defensa. Lo llaman desapego, pero en realidad se trata de insensibilidad.
¨Se ha olvidado de que hoy es mi cumpleaños. Bueno, no es importante¨ Una vida que conste de este tipo de experiencias, en la cual se soslaya sistemáticamente la necesidad de reconocimiento, enseña a un joven que exponer algo a la atención de los demás es un acto peligroso.
Una artista en vías de recuperación hablaba de su infructuosa búsqueda del éxito, necesario para ganar la aprobación de su familia, como de ¨arrastrar a casa un hueso invisible¨. ¨Por más grande que fuera mi logfro, nunca parecía importarles demasiado. Siempre encontraban algo que no estaba bien. Todos diez y un nueve, y el nueve era lo que llamaba la atención.¨
Es natural que un joven artista trate de atraer la atención paterna a través de sus logros o fracasos. Enfrentados a la indiferencia o al rencor, esos jóvenes aprenden rápidamente que no hay hueso que satisfaga a sus padres.
A menudo, como creativos, nos avergonzamos indebidamente. De esta vergüenza aprendemos que nos equivocamos al crear. Una vez aprendida esta lección, la olvidamos inmediatamente. Enterrada debajo de un ¨en realidad no importa¨, la vergüenza continúa viviendo, esperando la oportunidad de adherirse a nuestro próximo esfuerzo. El mero acto de intentar la creación artística provoca vergüenza.
A esto se debe que muchas películas inéditas jamás se presenten en festivales y que muchas novelas sean destruidas o duerman en el interior de un cajón. A esto se debe que las obras no se estrenen, que los actores con talento no actúen y que los artistas sientan vergüenza de admitir sus sueños. La vergüenza se retroalimenta en nosotros, adultos, debido a que el artista interior es siempre un niño creativo. Por esto, el proceso de una obra de arte puede producirnos vergüenza.
No hacemos arte teniendo en cuenta la crítica eventual,pero un ¨¿Cómo pudiste, como te atreviste a...?¨puede hacer que un artista se sienta como un niño avergonzado. Un amigo bien intencionado que hace una crítica constructiva a un escritor en ciernes puede llegar a aniquilarlo.
Quiero ser clara: no todas las críticas producen vergüenza. En efecto, aun la crítica más severa, cuando da en el blanco de manera leal, es recibida con una aprobación interior si muestra al artista un camino nuevo y válido para su trabajo. La crítica que daña es aquella que desvaloriza, ridiculiza o condena. Frecuentemente es maliciosa, pero ambigua y difícil de refutar: ésta es la crítica que destruye.
Avergonzado por esta crítica, un artista puede llegar a bloquerase o no compartir más sus trabajos con el mundo. El amigo, maestro o crítico perfeccionista -al igual que aquel padre perfeccionista que se obsesiona con las comas que faltan- puede apagar el ardor de un joven artista que apenas está comenzando a aprender cómo expresarse. Es por eso que como artistas debemos aprender a protegernos.
¿Esto significa evitar las críticas? No: significa aprender dónde y cuándo buscar una crítica adecuada. Como artistas debemos aprender cuándo la crítica es apropiada y de quién proviene. No sólo la fuente es importante sino también el momento. Un primer borrador no se muestra casi a nadie, salvo a un ojo amable y discriminador. A menudo hace falta otro artista para que descubra en un trabajo un estado embrionario que está comenzando a germinar. El ojo crítico áspero o inexperto puede debilitar el brote en vez de nutrirlo. Como artistas no podemos controlar toda la crítica que recibimos; no podemos hacer que los críticos profesionales sean más cuidadosos, sanos o constructivos de lo que son. Pero podemos hacer que nuestro niño artista se sobreponga a las críticas injustas; podemos aprender a encontrar amigos con los que podamos ventilar sin peligro nuestro dolor. Podemos aprender a no negar nuestros entimientos cuando hemos sido violentados artísticamente.
El arte requiere un nido acogedor. Idealmente, los aristas lo encuentran primero en su familia, luego en el colegio, y finalmente en la comunidad de amigos y simpatizantes. Pocas veces este ideal se torna realidad. Como aristas debemos aprender a contruir nuestro propio ambiente seguro. Debemos aprender a proteger de la vergüenza a nuestro artista niño. Para hacer esto desenterramos nuestras vergüenzas infantiles, las volcamos en la creación y las compartimos con aquellos en quienes confiamos.
Al esparcir nuestros secretos vergonzosos y al expresarlos a través del arte, nos liberamos a nosotros y a los demás de la oscuridad. Esta liberación no siempre es bienvenida.
Debemos comprender que cuando nuestro arte revela algunos de los secretos del alma humana, los que miran pueden tratar de volcar su vergüenza sobre nosotros.
¨¡Es terrible!¨ dicen, atacando el trabajo cuando este es en sí mismo bueno. Esto puede provocar mucha cnfusión. Cuando nos dicen ¨¡Qué vergüenza!¨ y lo sentimos, debemos aprender a reconocer esta vergüenza como una recreación de las vergüenzas de la infancia.
¨Sé que la obra es buena... Pensaba que era buena... Me estaré engañando a mí mismo... Tal vez aquel crítico tenía razón... ¿Por qué habré osado pensar...?¨ y empieza una espiral descendente. En estos momentos debemnois ser muy firmes y no aceptar la primera duda; simplemente no podemos permitir que el primer pensamiento negativo se instale. Aceptar la primera duda es como aceptar el primer trago para un alcóholico. Una vez que la duda ha entrado atraerá otra y otra, y así sucesivamente. Los pensamientos dubitativos pueden ser detenidos, pero para esto hace falta vigilancia. ¨Tal vez ese crítico tenga razón...¨ y, allí debemos entrar inmediatamente en acción: ¨Eres un buen artista, un artista valiente, lo estás haciendo bien, es bueno que hayas hecho esa obra...¨
Cuando mi comedia La voluntas de Dios se estrenó en Washington, fue para mí un regreso al hogar. Me había iniciado en el periodismo en el Washington Post y estaba esperando una recepción favorable, pero las críticas del preestreno no lo fueron.
El Post envió a una joven periodista que, presenciando una película sobre gente de teatro, escribió que trataba de gente de cine, y agregó que la mayor parte de los diálogos habían sido ¨robados¨ de la película ¨Casablanca¨. Yo me preguntaba qué película había ido a ver: no la mía. Mi película tenía más de cuarente chistes teatrales y una broma de una línea acerca de ¨Casablanca¨. Esos eran los hechos, pero no me servían para nada.
Me sentía mortificada, avergonzada, lista (casi) para morir.
Dado que el antídoto para la vergüenza es el amor propio y el autoelogio, eso es lo que hice. Me fui a caminar por el Rock Creek Park; recé, e hice una lista de mis triunfos anteriores y las buenas críticas que habían obtenido. No me dije a mí misma ¨No me importa¨ ^Pero e dije a mi artista, ¨Te vas a curar¨. Y así asistí al estreno, que fue mucho más exitoso que las críticas.
Tres meses después las película fue elegida para un festival europeo pretigioso. Me ofrecían participar con todos los gastos pagos y comercializar el film. Yo dudaba: tenía miedo de ir, ya que la vergüenza de Washington había realizado su lento y venenoso trabajo.
Pero sabía que era mejor participar. Mi experiencia de años de recuperación artística me había enseñado que simplemente debía aparecer. Cuando lo hice, mi película se vendió a un excelente precio y salió en los titulares de la revista Variety.
Quisiera compartir esos titulares ya que implican cierta ironía. Decían ¨La voluntad de Dios arrasó Munich¨.
Es ¨La voluntad de Dios¨ que nosotros seamos creativos.
La relación con la crítica
Es importante ser capaz de diferenciar la crítica útil de la otra. A menudo necesitamos hacer esa diferenciación nosotros mismos, sin el beneficio de una vindicación pública. Como artistas somos más capaces de hacer esta diferencia de lo que la gente sospecha. La crítica bien dirigida, a menudo, da al artista un sentido interior de alivio: ¨¡Ahá!¨ ¡De modo que eso es lo que estaba mal!¨ La crítica útil nos provee finalmente con una pieza más del rompecabezas de nuestra obra.
La crítica inúti, por otro lado, nos deja con un sentimiento de haber sido apaleados. Como regla general es abusiva y vergonzosa, ambigua en contenidos, personal, inexacta o tendenciosa en su condenación. No hay nada que se salve de una crítica irresponsable.
Estamos tratando con un niño interior, víctima de una abuso que provoca rebelión y bloqueos; lo único que puede hacerse ante la crítica abusiva es recuperarse de ella.
Hay ciertas reglas útiles para tratar con cualquier tipo de crítica.
1- Recibe la crítica en su totalidad.
2- Subraya los conceptos o frases que te molestan.
3- Subraya los conceptos o frases que parecen útiles.
4- Haz algo que te alimente, como leer una antigua crítica favorable o recordar un elogio.
5- Recuerda que aunque hayas hecho realmente una obra de arte espantosa, puede tratarse de un eslabón necesario hacia tu próximo trabajo. El arte madura de manera espasmódica y requiere etapas de crecimiento similares a las que sufre el personaje del cuento tradicional ¨El patito feo¨.
6- Vuelve a repasar la crítica. ¿Te recuerda a alguna crítica del pasado, particularmente críticas de tu infancia que te causaban vergüenza? Reconoce en ti mismo que la crítica actual se superpone al dolor de una herida antigua.
7- Escribe una carta al crítico, que probablemente nunca enviarás. Defiende tu obra y reconoce si hubiera algo de provechoso en la crítica recibida.
8- Súbete de nuevo al caballo; haz un compromiso inmediato de realizar algo creativo.
9- Realízalo. La creatividad es la cura única para la crítica.
Trabajo de detective. Un ejercicio
Muchas personas con bloqueos son en realidad personalidades muy poderosas y creativas que se han vuelto culpables de sus propias fuerzas y talentos. Sin darse cuenta, han sido utilizadas como baterías por sus familiares y amigos, quienes se sienten libres de usar sus energías creativas y despojarlos de ellas. Cuando estos artistas bloqueados se esfuerzan para liberarse de sus ambientes disfuncionales, a menudo son obligados a la sensatez, a pesar de que este consejo no sea adecuado para ellos. Al sentirse culpables de sus talentos, con frecuencia esconden su propia luz debajo de una pantalla, por temor a herir a los demás. En su lugar se hieren a sí mismos.
Para recuperar a la persona abandonada (uno mismo) hace falta realizar una pesquisa. Cuando completes las frases siguientes, podrás llegar a sentir fuertes e intensas emociones al recuperar memorias y fragmentos de tu propia vida. Permítete asociar libremente una o dos oraciones relativas a cada frase.
1- Mi juguete favorito en la infancia era...
2- Mi juego favorito en la infancia era...
3- La mejor película que vi de niño fue...
4- No lo hago mucho, pero me gusta...
5- Si pudiera entusiasmarme un poco, me dedicaría a...
6- Si no fuera demasiado tarde, podría...
7- Mi instrumento musical favorito es...
8- La cantidad de dinero mensual que gasto para entretenerme es...
9- Si no fuera tan mezquino con mi artista, le compraría...
10- Utilizar el tiempo para mí, es...
11- Temo que si empiezo a soñar...
12- Disfruto secretamente de leer...
13- Si hubiera tenido una infancia perfecta hubiera llegado a ser...
14- Si no pareciera una locura, escribiría o haría...
15- Mis padres piensan que los artistas son...
16- Mi Dios piensa que los artistas son...
17- Lo que me hace sentir extraño acerca de esta recuperación es...
18- Aprender a confiar en mí mismo es probablemente...
19- La música que más me alegra es...
20- Mi modo favorito de vestirme es...
Crecimiento
El crecimiento es un movimiento irregular hacia adelante: dos pasos adelante, uno atrás. Recuerda ésto y sé muy paciente contigo mismo. La recuperación de la creatividad es un proceso de curación. El martes eres capaz de grandes cosas, pero el miércoles puedes resbalar hacia atrás. El crecimiento sucede en espasmos. Algunas veces te mantendrás estático; no te desalientes, considéralo como un descanso.
Muy a menudo, una semana de percepciones interiores es seguida por una semana de inercia. Las páginas de la mañana te aprecerán inútiles. No lo son. Lo que estás aprendiendo a hacer, escribiéndolas aun cuando estás cansado y te parecen tontas, es descansar sobre el papel. Esto es muy importante. Los corredores de maratón recomiendan acumular quince kilómetros lentos por cada kilómetro rápido, y lo mismo se verifica en el terreno de la creatividad.
En este sentido, un eficaz modus operandi es la lenta perseverancia; significa: ¨la persistencia lleva al logro¨. Si te mantienes en la práctica de escribir tres páginas cada mañana y de llevar a cabo cada día algo amable hacia ti mismo, sentirás que tu corazón se aligera.
Practica ser amable contigo mismo demaneras sencillas y concretas. Echa un vistazo a tu nevera. ¿Te estás alimentando correctamente? ¿Tienes calcetines? ¿Un par de sábanas de repuesto? ¿Algunas plantas para la casa? ¿Un termo para el largo viaje al trabajo? Date un tiempo para cambier tu viejo vestuario. No tienes que guardar todo.
La expresión ¨Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos¨ puede tomar un nuevo y muy diferente significado. Mientras que en el pasado se traducía como ¨Dios ayuda solamente a aquellos que se ganan esa ayuda¨, ahora se refiere al impresionante número de pequeños regalos que el Creador hace llover sobre aquellas personas que se ayudan aunque sea un poco. Si tú haces por ti una pequeña cosa agradable en el día, Dios harápor ti dos más. Si estás disponible para ser apoyado y alentado desde inesperados ángulos, recibirás presentes de los más inesperados orígenes: entradas libres, un viaje gratis, una invitación a cenar, un ¨nuevo¨ viejo sillón. Practica el decir que sí a tales regalos.
Aquellos entre ustedes que tienen inclinaciones científicas podrán querer hacer una minuciosa lista de la ropa que les gustaría tener. Es probable que los artículos de la lista lleguen a pertenecerles a una velocidad sorprendente. Es cuestión de probar, experimentar.
Por sobre todas las cosas, experimenta con la soledad. Necesitarás hacer un compromiso con un tiempo de calma. Trata de adquirir el hábito de hacer un control contigo mismo. Varias veces por día, tómate un respiro y pregúntate cómo te sientes. Escucha la respuesta; responde con amabilidad. Si estás haciendo algo difícil, prométete un descanso y luego un premio.
Sí, te estoy pidiendo que te mimes. Creemos que para ser artistas tenemos que ser duros, cínicos e intelectualmente fríos; deja eso para los críticos. Como un ser creativo, serás más productivo a través del estímulo que a través de la presión.
Tareas
1- Describe la habitación de tu infancia. Si lo deseas puedes hacer un plano de este cuarto. ¿Qué te gustaba más de él? ¿Qué es lo que te gusta más de tu habitación actual? ¿Nada? Pon en ella algo que te agrade, algo quizás de aquella antigua habitación de tu infancia.
2- Describe cinco rasgos que te gustabn de ti mismo cuando eras niño.
3- Confecciona una lista con cinco logros de tu niñez (obtener el mejor promedio en séptimo grado, entrenar al perro, vencer al matón de la clase, acortarle las sábanas a la cama del cura). Y un regalo: cinco comidas favoritas de tu infancia. Cómprate una de ellas esta semana, por ejemplo, plátanos con jalea de frambuesa.
4- Hábitos. Echa un vistazo a tus hábitos; muchos de ellos pueden interferir con tu proceso de autonutrición y causar vergüenza. Algunas de las cosas más extrañas son autodestructivas. ¿Tienes el hábito de mirar televisión aunque no te guste? ¿Tienes el hábito de enredarte con un amigo aburrido solamente para matar el tiempo? Algunos hábitos nocivos son obvios (beber demasiado, fumar, comer en vez de escribir). Haz una lista de tres hábitos nocivos.¿Para qué sirve mantenerlos? Algunos hábitos perjudiciales son más sutiles (falta de ejercicio, poco tiempo de plegaria, ayudar siempre a los demás, no alimentarte espiritualmente, enredarte con gente que menosprecia tus sueños). Describe específicamente tres de estos enemigos sutiles; ¿para qué sirven estan formas de sabotaje?
5- Haz una lista de los amigos que te nutren, los que te dan una percepción de tu competencia y tus posibilidades; no los que permiten, es decir, te dan el mensaje de que nunca saldrás adelante sin su ayuda. Hay una gran diferencia entre ser ayudado y ser tratados como si fuéramos desvalidos. Ha zuna lista de tres amigos que te nutren. ¿Qué rasgos tienen, en particular, que te son útiles?
6- LLama a un amigo que te trata como a una persona realmente buena y brillante, capaz de realizar proyectos. Parte de tu recuperación consiste en solicitar apoyo. Este apoyo será crucial en la medida en que te plantees nuevos desafíos.
7- Brújula interior. Cada uno de nosotros tiene una brújula interior. Es un instinto que nos conduce hacia la salud. Nos advierte cuándo nos movemos en un terreno peligroso y nos dice cuándo algo es seguro y bueno para nosotros. Las páginas de la mañana son un modo de contactarnos con la brújula interior. También lo son otras actividades del cerebro artístico, como pintar, conducir, caminar, correr. Esta semana tómate una hora para seguir tu brújula interior realizando una actividad del cerebro artístico y escuchando las percepciones interiores que puedan surgir.
8- Haz una lista de cinco personas a las que admiras y otra de cinco personas a las que admiras en secreto. ¿Qué rasgos tienen estas personas que tú podrías cultivar en tí mismo?
9- Haz una lista de cinco personas fallecidas a las que te gustaría haber conocido y luego con otras cinco personas fallecidas con las cuales te gustaría pasar un tiempo en la eternidad. ¿Qué rasgos encuentras en estas personas que tú quisieras en tus amigos?
10- Compara los dos grupos de listas. Observa lo que realmente te gusta y admiras, y lo que piensas que deberías apreciar y admirar. Tus deberías podrán sugerirte admirar a Edison mientras tu corazón pertenece a Houdini. Sigue el costado Houdini de ti misamo durante un tiempo.
Control
1- ¿Cuántas veces escribiste las páginas de la mañana esta semana? ¿Cómo fue la experiencia? Si te salteaste algún día, ¿por qué lo hiciste?
2- ¿Hiciste tu cita con el artista esta semana? (Sí, sí,y fue terrible.) ¿Qué hicieron? ¿Cómo te sentiste?
3- ¿Experimentaste alguna sincronicidad esta semana? ¿Qué sucedió?
4- ¿Hubo algún otro tema esta semana que consideres significativo para tu recuperación? Descríbelo
martes, 27 de enero de 2009
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