Cuando alguien me pregunta a qué me dedico, generalmente respondo:
- Soy escritora y organizo talleres de creatividad.
Esto último es lo que genera más interés.
- ¿Cómo se puede enseñar a crear? - preguntan a continuación, con una expresión en la que se alternan el desefío y la curiosidad.
- No puedo enseñar a crear, sino que trato de que cada uno se permita ser creativo - contesto.
- Ah, ¿usted quiere decir que somos todos creativos? -En ese momento la expresión refleja una suerte de incredulidad y esperanza.
- Sí.
- ¿Usted cree realmente que esto es así?
- En efecto.
-¿Y que hace usted entonces?
Lo que yo hago es este libro. Desde hace unos diez años realizo un seminario que tiene el propósito de liberar la creatividad en las personas. Trabajo con artistas, pintores, directores de cine, amas de casa y abogados: con todo aquel que esté interesado en tener una vida más creativa a través de una práctica artística; más aún, con todo aquel deseoso de practicar el arte de vivir creativamente.
A medida que enseño, uso y comparto las herramientas que ideé o encontré, compruebo que los bloqueos se disuelven y que la vida se transforma gracias al sencillo proceso de hacer partícipe al Gran Creador en el descubrimiento y la recuperación de nuestros poderes creativos.
-¿El Gran Creador? Eso suena como algún dios de los indios norteamericanos. Eso suena demasiado cristiano, demasiado ¨New Age¨, demasiado...-¿Estúpido? ¿Simplista? ¿Amenazador?...Es posible. Tómalo como un ejercicio para abrirte a una nueva perspectiva. Por ejemplo, piensa ¨Bueno, Gran Creador, sea lo que sea¨ y continúa leyendo. Permítete considerar la idea de que tal vez exista un Gran Creador, y puede ser que de este modo surja algo útil que libere la creatividad.
Utilizamos la palabra dios porque El camino del artista es en esencia un sendero espiritual, iniciado y practicado a traves de la creatividad. s posible que esto resulte molesto ya que puede provocar una asociación de ideas arcaicas, impracticables o simplemente no creíbles acerca de Dios tal como fuiste condicionado a comprenderlo. Por favor trata de dejar a un lado tus prejuicios.
Recuerda que para intentar este curso no es necesario tener un concepto de dios. Al contrario, muchos de los conceptos generalmente atribuidos al término ¨dios¨ son un obstáculo; no permitas que la semántica se convierta en otro escollo.
Cada vez que aparezca la palabra Dios puedes reemplazarla por la expresión justa dirección o flujo, pues de lo que estamos hablando es de la enrgía creativa. Dios es una abreviatura cómoda para muchos de nosotros, como también Diosa, Mente, Universo, Fuente y Poder Superior... No se trata del nombre que le demos, lo importante es como nos relacionamos con él. Para muchos, concebirlo como una forma de electricidad espiritual ha sido un buen punto de partida.
A través de la experimentación y la observación se puede establecer una conexión práctica con el flujo de la justa dirección. La intención de estas páginas no consiste en explicar, debatir o definir tal flujo. No es necesario comprender la electricidad para poder usarla.
No lo llames Dios a menos que esto te resulte natural. No necesitamos nombrarlo salvo que represente una síntesis de la experiencia. No pretendas creer si no crees. Si eres ateo, agnóstico, muy bien; podrás enriquecer tu vida a través de un trabajo acorde a estos principios.
He trabajado con alfareros, fotógrafos, poestas, guionistas, bailarines, novelistas, actores, directores, y también con aquellos que sólo soñaban ser más creativos. He presenciado como pintores bloqueados comenzaban a pintar, como poetas frustrados hablaban lenguas desconocidas, escritores rengos, tullidos y baldados se apresuraban hacia sus borradores finales. He llegado no solamente a creer sino a saber que no importa qué edad tengas ni cual es tu actividad en la vida, si el arte es tu carrera, tu pasatiempo o tu sueño, no es demasiado tarde ni demasiado egoísta ni demasiado tonto desarrollar la propia creatividad. Un estudiante cincuentón que ¨siempre quiso escribir¨ utilizó estas herramientas y llegó a ser un reconocido dramaturgo. Un juez pudo cumplir con sus sueños de escultor. Empero, no todos los estudiantes se convierten en artistas profesionales; en realidad, lo que muchos aristas comentan es que se transforman en verdaderos seres humanos creativos.
A través de mi propia experiencia y de la que he compartido con incontables personas, llegué a comprender que la creatividad es nuestra propia naturaleza, que los bloqueos son la represión antinatural de un proceso tan normal y a la vez tan milagroso como el florecimiento de los brotes en un tallo. He encontrado que este proceso de contacto espiritual es a la vez simple y directo.
Si uno tiene bloqueada su creatividad -y creo que todos la tenemos hasta cierto punto- es posible y aún probable aprender a crear con mayor libertad usando las herramientas que intento describir. Al igaul que el Hatha Yoga modifica la conciencia mediante una gimnasia corporal, los ejercicios que ejemplificaré la ampliarán, simplemente escribiendo y jugando. Practícalos y verás que se produce una apertura, esto es un despertar espiritual.
Lo importante no es tanto la teoría sino la práctica. Lo que hacemos es establecer canales en la propia conciencia, a través de los cuales pueden operar las fuerzas creativas. Una vez que aceptamos limpiar esos canales, la creatividad surge. En un sentido, la creatividad es como la sangre: así como la sangre es un elemneto del cuerpo físico y no algo que uno haya inventado, la creatividad es un elemento del cuerpo espiritual, y no algo que haya que inventar.
miércoles, 28 de enero de 2009
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