Las páginas de la mañana
Para restablecer tu creatividad, primero tienes que encontrarla. Te pido que hagas esto a través de un proceso aparentemente sin sentido, que yo denomino las páginas de la mañana. Escribirás estas páginas diariamente a lo largo de todas las semanas del curso, y espero que continúes escribiéndolas mucho después. En mi caso, las he estado haciendo durante una década. Tengo estudiantes que han trabajado con ellas prácticamente el mismo tiempo, y dejarían de respirar antes de abandonar esta práctica.
Ginny, escritora y productora, le adjudica a este ejercicio la inspiración para sus recientes guiones, y la claridad para planificar sus programas. ¨Me he vuelto supersticiosa al respecto¨, confiesa.
¨Cuando estaba realizando mi último programa especial, me levantaba a las 5 de la mañana para hacerlas antes de irme a trabajar¨.
¿Que son las páginas matutinas? Simplemente, son tres páginas que expresan literalmente lo que fluye por mi mente en ese momento. ¨Oh, dios, un día más. No tengo NADA para decir. Tengo que lavar las cortinas. ¿Lavé la ropa ayer? Bla, Bla, Bla...¨También podrían denominarse, de manera no tan gloriosa, drenaje cerebral, dado que esa es una de sus funciones principales.
No hay modo de hacer mal las páginas de la mañana. No se espera que estos devaneos matutinos sean arte ni literatura. Pongo énfasis en este punto para alentar a aquellos que no son escritores. Escribir es simplemente una de las herramientas. Estas páginas están destinadas exclusivamente a que la mano se mueva a través de la página y a escribir cualquier cosa que pasa por la mente, aunque parezca demasiado tonto, insignificante, estúpido o extravagante.
Las páginas matutinas no deben ser necesariamente interesantes, a pesar de que a veces lo son. La mayor parte de las veces no lo son, y nadie se enterará nunca excepto uno mismo Nadie podrá leer tu páginas y ni siquiera tú debes leerlas durante las primeras 8 o 10 semanas. Tan sólo escribe en hojhas sueltas y guárdalas en un sobre, o en un cuaderno, pero no vuelvas a mirarlas. Tan sólo escribe las tres páginas...Y tres más al día siguiente.
30 de septiembre de 1991...Durante el fin de semana fuimos a buscar insectos al río Grande y a Pott Creek coin Doménica para su clase de Biología. Juntamos gusanos de agua y mariposas. Fabriqué una red casera para cazar mariposas que funcionó bastante bien , aunque los alguaciles se escapaban. Había una tarántula en el sendero de tierra cercano a casa, pero no la capturamos, sino que simplemente disfrutamos observándola.
A pesar de que en ocasiones estas páginas matutinas son coloridas, a menudo son negativas, fragmentarias, con un tono de autocompasión, repetitivas, tartamudeantes e infantiles, enojadas o insulsas, inclusive tontas. ¡No importa!
2 de cotubre de 1991...Me acabo de levantar con dolor de cabeza, tomé una aspirina y me siento un poco mejor aunque no del todo bien. Tal vez esté por resfriarme. Estoy terminando de desempacar y todavía no encuentro la tetera de Laura, a quien extraño tanto. Qué pena me da...
Todo este material enojoso, mezquino y plañidero que escribes en la mañana es lo que se interpone entre tú y tu creatividad. Las preocupaciones acerca del trabajo, la ropa sucia, ese ruido que hace el auto, esa miradita sospechosa en los ojos de tu pareja, todo se filtra a trav´s del subconsciente y enturbia tus días. Hay que volvarlo al papel.
Las páginas de la mañana son la herramienta primordial para el restablecimiento creativo. Como artistas bloqueados tenemos tendencia a juzgarnos sin piedad. Aunque frente al mundo aparentamos ser artistas realizados, nunca sentimos que nuestro trabajo es suficientemente bueno. Somos víctimas de nuestro perfeccionista interior, un desagradable srítico interno, el Censor, que mora en nuestro hemisferio cerebral izquierdo y mantiene una cantinela de comentarios subversivos que a menudo se disfrazan de verdades. El Censor dice cosas maravillosas como ¨¿A esto le llamas escribir? Estás bromeando, ni siquiera eres capaz de poner bien los signos de puntuación. Si no lo lograste hasta ahora, no lo lograrás nunca. Ni siquiera saber redactar. ¿Qué te hace pensar que eres creativo?¨, y así por el estilo.
Hay que atenerse a una regla: recordar en todo momento que las opiniones negativas del Censor no son la verdad. Esto exige práctica. Al saltar directamente de la cama al papel cada mañana aprendes a librarte del censor. Como no existe un modo incorrecto de hacer las páginas de la mañana, la opinión del Censor no cuenta. Deja que tu Censor proteste ( y sí que lo hará). Sigue escribiendo. Pon los pensamientos del Censor por escrito si quieres. omo apunta a la yugular de tu creatividad. No te equivoques: el Censor está dispuesto a destruirte. Es un enemigo taimado. A medida que tú te vuelves más astuto, él también. ¿Tú escribes una buena pieza? El Censor te dice que eso es todo lo que eres capaz de hacer. ¿Tú haces tu primer boceto? El Censor dice:¨No es Picasso...¨
Piensa en tu Censor como en una caricatura de una serpiente enroscada al Edén de tu creatividad, susurrándote maldades para debilitarte. Si no te gusta esta imagen puedes encontrarle alguna otra, tal vez el tiburón de la película. Coloca este dibujo en tu escritorio o en tu cuaderno de notas. Representando al Censor con este pequeño personaje desagradable y astuto se empieza a debilitar el poder que tiene sobre ti y tu creatividad.
El punto es dejar de tomar al Censor como la voz de la razón y aprender a escucharlo como lo que es: un aparato bloqueante. Las páginas de la mañana te ayudarán en este proceso.
Las páginas de la mañana no son negociables. Bajo ningún concepto dejes de escribirlas. Tu estado de ánimo no importa. Las cosas horribles que diga tu Censor tampoco importan. tenemos la idea equivocada de que para escribir es necesario cierto estado de ánimo. No es así.
Las páginas de la mañana te enseñarán que tu humor realmente no interesa. En general, el mejor trabajo creativo surge en aquellos días cuando se siente que todo lo hecho es una basura. Las páginas matutinas te enseñarán a no juzgar y te permitirán simplemente escribir. ¿Que importa si estás cansado, distraído, hosco o tensionado? Tu artista es un niño que necesita ser alimentado. Las páginas de la mañana alimentan a tu niño artista., de modo que escríbelas.
Tres páginas de todo aquello que pase por tu mente. Si no puedes pensar en nada para escribir, entonces escribes: ¨No puedo pensar en nada para escribi¨...¨Haces esto hasta llenar tres páginas. Haces cualquier cosa hasta que hayas llenado tres páginas.
Cuando la gente pregunta ¨¿Para que hacemos este trabajo?¨, les respondo ¨Para pasar al otro lado¨. ellos creen que bromeo; se equivocan. este trabajo realmente nos permite atravesar la barrera, más allá de nuestro miedo, de nuestra negatividad, de nuestros humores. Por sobre todas las cosas, nos permite trasponer nuestro Censor. Fuera del alcance de la charlatanería del Censor encontramos nuestro centro en calma, el lugar donde es posible escuchar una tranquila voz, que es a la vez la propia y la del Creador.
Es necesario referirnos al cerebro lógico y al cerebro artístico. El cerebro lógico es el cerebro que piensa en categorías. Piensa de una manera lineal, ordenada, y percibe el mundo de acuerdo con las categorías conocidas. Un caballo es una cierta combinación de partes de un animal que constituyen un caballo. Un bosque en otoño es visto como una serie de colores que en su conjunto lo forman; el cerebro lo observa y anota: rojo, naranja, amarillo, verde, oro.
El cerebro lógico fue y sigue siendo nuestro órgano de supervivencia. Trabaja de acuerdo con principios conocidos. Cualquier cosa desconocida es percibida como incorrecta y potencialmente peligrosa. A esre cerebro le gusta que las cosas sean soldaditos marchando en fila. Es el cerebro al que habitualmente escuchamos, especialmente cuando nos pedimos ser sensatos. El cerebro lógico es nuestro Censor. Si se enfrenta con una frase original, dice: ¨¨¿Qué diablos es eso?¨¡Eso no está bien!
El cerebro artístico es nuestro inventor, nuestro niño, nuestro propio profesor distraído. Él dice: ¨¡Eh, que lindo!¨ Une cosas dispares (bote igual a ola, igual a caminante) Le gusta comparar un veloz automóvil de carrera con un animal salvaje: ¨El aullante lobo negro entró al estacionamiento...¨
El cerebro artístico es nuestro órgano creativo, holístico. Piensa en términos de sistemas y matices. Ve un bosque otoñal y piensa: ¨¡Oh! ¡Qué hermoso ramillete de hojas! ¡Una dorada alfombra resplandeciente!¨ El cerebro artístico es asociativo y gira libremente. Realiza nuevas conexiones, yuxtaponiendo imágenes para encontrar un significado: como en el caso de los mitos nórdicos donde el barco es el ¨caballo de las olas¨. En la película La guerra de las galaxias, el nombre ¨Skywalker¨ caminante del cielo) es un maravilloso hallazgo del cerebro artístico.
¿A qué viene toda esta charla acerca del cerebro lógico/artístico? Debido a que las páginas matutinas apartan al cerebro lógico y permiten que el cerebro artístico se manifieste.
El Censor es un remanente del cerebro de supervivencia. Es la parte que estaba a cargo de decidir si era seguro abandonar la selva y salir al prado. Nuestro Censor escruta nuestro prado creativo para descubrir algún animal peligroso. Cualquier pensamiento original puede parecer bastante peligroso para nuestro Censor.
Las únicas frases, pinturas, esculturas o fotografías que le gustan son aquellas que ya ha visto muchas veces. Frases seguras, pinturas seguras. Nada de ocurrencias exploratorias, garabatos o apuntes. Escucha a tu Censor y te dirá que todo lo que es original es incorrecto, peligroso, corrompido.
¿Cómo no bloquearse si cada vez que uno se anima a salir a la intemperie alguien (tu Censor) se burla? Las páginas de la mañana te enseñarán a no sentirte ridiculizado y te permitirán separarte de tu Censor negativo.
Es útil pensar en las páginas de la mañana como si fueran una meditación.Tal vez no sea la práctica de meditación a la que estás acostumbrado, o quizás no practicas ninguna clase de meditación. Anque estas páginas no te parezcan un ejercicio espiritual - es más, pueden llegar a parecerte negativas y materialistas-, constituyen por cierto una forma válida de meditación que nos ayuda a obtener visión interior y efectuar cambios en nuestras vidas.
Consideremos por un momento qué nos brinda la meditación. Hay muchas maneras de acercarnos a este tema. Los científicos se refieren a la meditación en términos de hemisferios cerebrales y técnicas de disociación. Nos movemos de un cerebro lógico a un cerebro artístico, de rápido a lento, de periférico a profundo. Los consultores empresariales han aprendido a concebir la meditación como una técnica para el manejo del estrés, con la finalidad de mejorar la salud física de las organizaciones. Los buscadores espirituales prefieren ver en este proceso una puerta hacia Dios. Los artistas y los creativos en general, por su parte, la conciben como un camino hacia visiones creativas más altas.
Hasta cierto punto, todas estas nociones son ciertas, pero quizás no lo suficientemente profundas. Es cierto que a través de técnicas el funcionamiento cerebral se altera, disminuye el estrés, se descubre el contacto esencial con una fuente creativa y se accede a una intuición creativa especial. Por todas estas razones vale la pena intentarlo. Sin embargo, pensar en estos términos todavía es una construcción intelectual que no describe lo que por esencia es una experiencia de totalidad, poder y significado.
Meditamos para descubrir nuestra identidad, nuestro justo lugar en el esquema del universo. A través de la meditación adquirimos y finalmente reconocemos nuestra conexión con una fuente de poder interior que tiene la posibilidad de transformar nuestro mundo exterior. En otras palabras, la meditación nos brinda no solamente la luz de la intuición sino también el poder para un cambio expansivo.
La intución en sí misma es un placer intelectual. El poder en sí mismo es una fuerza ciega que puede tanto destruir como construir. Solamente cuando aprendemos conscientemente a vincular el poder con la visión interior podemos sentir nuestra justa identidad como seres creativos. Las páginas matinales nos permiten construir ese vínculo. Nos brindan una especie de radio espiritual para contactarnos con el Creador Interior. Es por ello que las páginas de la mañana constituyen una práctica espiritual.
Es imposible escribir estas páginas durante mucho tiempo sin contactarse con un inesperado poder interior. A pesar de que las utilicé durante muchos años antes de comprender esto, las páginas son el camino hacia una percepción fuerte y clara de uno mismo. Costituyen la senda que seguimos hacia nuestro interior, donde se encuentran nuestra creatividad y nuestro creador.
Las páginas de la mañana son el mapa de nuestro mundo interior. Sin ellas, nuestros sueños siguen siendo una tierra incígnita. Sé que es así gracias a mi experiencia personal. A través de ellas, la visión interior se combina con un poder de cambio. Es muy difícil quejarse de una situación, durante meses, y no intentar una acción constructiva. Las páginas nos libran de la desesperación y nos conducen a soluciones insospechadas.
La primera vez que comencé las páginas matutinas estaba viviendo en Taos, Nuevo México. Ne había instalado allí para reordenarme interiormente, aunque sin saber cóm0. Por tercera vez consecutiva había perdido la posibilidad de realizar una película debido a las políticas del estudio. Estos desastres son habituales para los guionistas, pero siempre me produjeron una gran frustración y un sentimiento fuerte de pérdida. Estaba tentada de abandonar todo. Me sentía muy abatida y no quería que otro hijo de mi espiritu sufriera una muesrte prematura. Me había dirigido a Nuevo México a reparar las penas de mi corazón y a tratar de ver s ipodía encontrar alternativas para mi vida.
En una pequeña casa de adobe con vista hacia el mosnte Taos, comencé a practicar la redacción de las páginas de la mañana. Nadie me había dicho que lo hiciera, ni sabía de nadie que lo practicara. Tan sólo tuve una imperiosa necesidad de escribir y eso fue lo que hice. Me senté a una mesa de madera con Taos ante mí y empecé a escribir.
Las páginas de la mañana eran mi entretenimiento, algo para hacer, en vez de mirar a la montaña todo el tiempo. El monte Taos, una giba maravillosa que cambiaba de acuerdo con el clima, tenía más preguntas que yo. Un día se lo veía envuelto en nubes, y al día siguiente oscuro y húmedo; esa montaña dominaba mi perspectiva y también mis páginas escritas. ¨Qué sentido tiene? ¿Qué sentido tiene todo¨, me preguntaba página trás página, mañana trás mañana. No había respuestas.
Y entonces, una húmeda mañana, un personaje llamado Juancito entró a las zancadas en mis páginas. Sin darme cuenta estaba escribinedo una novela. Las páginas matutinas me habían mostrado el camino.
Todo aquel que escribe con fidelidad estas páginas será guiado a conectarse con una fuente de conocimiento interior. Cuando me encuentro en una situación difícil o tengo un problema que no sé cómo manejar, me vuelco a estas páginas a pedir consejo. Escribo ¨PJ¨ como una abreviatura de ¨¨Pequeña Julia¨ y después hago mi pregunta.
PJ: ¿Qué tendría que decirles sobre este conocimiento interior? (Luego escucho la respuesta y la escribo).
Respuesta: Diles que cada uno tiene una frecuencia directa con Dios. Nadie necesita conectarse a través de un operador. Diles que traten esta técnica con un problema propio y verán que pueden.
A veces, como en el ejemplo anterior, la respuesta puede parecer simple o demasiado obvia. A menido, cuando sigo el consejo que ha sido dado, compruebo que es correcto: mucho más adecuado que cualquier otra cosa más com`licada. Es por ello que las páginas de la mañana son mi modo de meditar y lo hago porque funciona.
Este ejercicio de escritura no es privativo de los escritores.. Es también muy eficaz en el caso de los pintores, escultores, actores, abogados, amas de casa: todo aquel que desee intentar una vida creativa. Los abogados aseguran que se vuelven más eficientes en los tribunales. Los bailarines manifiestan que su sentido del equilibrio, físico y emocional, mejora. Los escritores, por otra parte, son tal vez los que tienen mayores dificultades, ya que están poseídos por el lamentable deseo de escribir páginas muy especiales. Pero probablemente observen muy pronto que su escritura en general se vuelve más libre y espontánea y, de algún modo, más fácil de realizar. Por lo tanto, no importa cuál se atu ocupación o tus prejuicios al respecto, las páginas de la mañana te serán de gran utilidad.
Timothy era un millonario cascarrabias y lacónico, que comenzó esta práctica con total escepticismo. Necesitaba comprobar que serviría de algo, pero en general le parecía una tontería y Timothy odiaba las cosas tontas. Su cara de pócker era realmente impenetrable, una fachada invencible que había sido forjada en años de reuniones de directorio. Ninguna emoción podía alterar la superficie calma de este hombre: era un verdadero monumento a la Mística Masculina.
¨Bueno, está bien...¨, accedió Timothy a regañadientes, pero solamente porque había invertido su dinero para que le dijeran que tenía que escribir tres páginas por la mañana. En tres semanas, el pulcro y atildado personaje se convirtió en un verdadero defensor de las páginas. Los resultados lo convencieron de darse el tiempo para algunos entretenimientos: comprar cuerdas para una vieja guitarra, arreglar su tocadiscos y conseguir unas estupendas grabaciones italianas, etc. A pesar de que no quería reconocerlo, ni siquiera ante sí mismo, su bloqueo comenzaba a ceder. Despierto desde el alba, escuchando canto gregoriano, escribía con libertad.
No todos se resisten de igual manera. Phyllis, por ejemplo, una beldad de largas piernas y alta alcurnia que durante años había ocultado su cerebro detrás de su hermosura, y su vida detrás de la de su marido, comenzó las páginas de la mañana con una alegría superficial y la convicción interior de que en su caso no servirían. Lo único que era capaz de escribir era alguna que otra carta y la lista de las compras. Después de un mes de trabajo surgió, como de la nada, su primer poema. En los tres años que lleva escribiéndolas, ha producido poemas, discursos, libretos de radio y un libro de prosa.
Anton, rezongón pero dedicado en su uso de las páginas, pudo superar su frustración como actor. La talentosa Laura, que se había paralizado como escritora, pintora e intérprete, se reencontró con su piano, su máquina de escribir y sus pinceles.
Aunque comiences este curso sabiendo cuál es tu bloqueo, estas herramientas podrán abrir en ti espacios hasta ahora ignorados. Ingeborg, que usaba las páginas para desbloquear sus aptitudes literarias, dejó de ser una de las más importante críticas musicales de Alemania para convertirse un una activa y prestigiosa compositora.
A menudo, los estudiantes que más se resisten son los que llegan a apreciar más esta práctica; e realidad, el rechazo que se siente es una buena señal. Tam´bién lo es el placer, siempre que uno siga escribiendo una vez desvanecido. Una actitud neutral es la tercera posibilidad, pero ésta es sólo una estrategia defensiva que puede ocultar aburrimiento.
El aburrimiento es un ¨Para qué sirve?¨ disfrazado. Y detrás del ¨Para qué?¨ hay miedo, y el miedo quiere decir que uno está, secretamente, desesperado. Por lo tanto, vuelca los miedos en el papel, por escrito, en tres páginas, cada día.
La cita con el artista
La otra herramienta básica de El camino del artista tal vez no te parezca una herramienta, sino más bien una diversión. Quizás observes que las páginas de la mañana funcionan, pero lo que llamo la cita con el artista te produce serias reservas. Te aseguro que estas citas también son efectivas.
Estas dos herramientas son como un receptor de radio y un transmisor; es un proceso que tiene dos partes, dos direcciones: afuera y luego adentro. Al hacer tua páginas matinalñes estás transmitiendo, tomando nota de ti y del universo de tus sueños, insastifacciones, esperanzas. Al hacer tu cita con el artista, estás recibiendo, abriéndote a la intuición, a la inspiración y a la guía interior.
¿De qué se trata exactamente esta cita? Es un espacio de tiempo, unas dos horas a la semana, que reservamos y destinamos especialmente para nutrir nuestra conciencia creativa, nuestro artista interior. En su forma más primaria, esta cita es una excursión, una cita juguetona que uno prepara de antemano y defiende contra todo posible intruso. A esta cita no invitas a nadie más que a tu artista interior, o sea, tu niño creativo. Esto excluye a amigos, cónyuge, amante o hijos: ningún intruso.
Si esto te suena tonto o piensas que jamás podrás disponer de ese tiempo, date cuenta de que esa reacción es una resistencia. Lo que no puedes es no encontrar tiempo para tus citas con el artista.
Los terapeutas a menudo les preguntan a las parejas con problemas: -Ustedes pasan tiempo especial el uno con el otro? También los padres de los niños con problemas reciben esa pregunta.
-Bueno...¿qué significa un tiempo especial? Pasamos mucho tiempo juntos- es la respuesta habitual.
-Sí...¿pero se trata de un tiempo cualitativamente especial? ¿Ustedes lo pasam bien juntos?-insiste el terapeuta.
-¿Pasarlo bien? -(¿Quién puede pasarlo bien en una relción desgastada como ésta?)
-¿Ustedes salen juntos?¿Para hablar, para escucharse el uno al otro?
-¿Salir juntos?...Pero si estamos casados, además estamos muy ocupados, no tenemos dinero, estamos demasiado...
-Demasiado asustados-interrumpe el terapeuta. (Eh, no lo edulcores.)
Realmente da miedo pasar un tiempo especial con un niño o un amante, y nuestro artista puede verse como ambas cosas. Una cita semanal con el artista es notablemente amenazadora...y a la vez productiva.
¿Una cita con mi artista?
Sí; tu artista necesita que se ocupen de él, que lo escuchen y que lo mimen. Hay tantas maneras de evadir este compromiso como días tengas en tu vida. La más habitual es ¨No tengo dinero¨, auque nadie dijo que esta cita implica un gasto de dinero.
Tu artista es un niño. El tiempo pasado junto a los padres es más importante que el dinero gastado. Una visita al mercado de pulgas, un viaje solitario a la playa, una vieja película, la visita a una acuario o a una galería de arte, todo esto cuesta tiempo y no dinero. recuerda que el compromiso de tiempo es sacrosanto.
Haciendo una analogía, podemos pensar en el hijo de una pareja divorciada que ve a uno de sus amdos padres solamente en el fin de semana. (Durante la mayor parte de la semana tu artista está bajo la custodia de un adulto trabajador y severo.) Lo que ese niño necesita es atención, no salidas de lujo. Lo que ese niño no quiere es compartir a ese preciado progenitor con alguien más.
Emplear el tiempo en soledad con tu niño artista es esencial para nutrirse. Un largo paseo por el campo, una expedición solitaria para ver el crepúsculo en la playa, una escapada a una extraña iglesia para escuchar spirituals o a un barrio étnico para disfrutar de los sonidos e imágenes foráneas...tu artista puede disfrutar cualquiera de estas salidas, incluso jugar a los bolos.
Asume el compromiso de cumplir con una cita semanal con tu artista y luego observa tu ladpo aguafiestas que tratará de escabullirse a toda costa. Observa como este tiempo sagrado es fácilmente profanado; experimenta cómo de pronto es incluído un tercer invitado. Ponte en guardia contra estas invasiones.
Por sobre todas las cosas aprende a escuchar lo que dice tu niño artista acerca de estas expediciones. Por ejemplo, puede exclamar: ¨Ah, detesto todo este asunto tan serio¨, si persistes en llevarlo solamente a lugares de gente adulta, culturalmente edificantes.
¡Escúchalo! Te está diciendo que tu arte necesita un influjo más lçudico. Un poco de diversión ayudará enormemente a que tu trabajo se parezca más a un juego. Olvidamos que la imaginación lúdica está en el corazón de toda obra. Y este libro es acerca de cómo incrementar nuestra capacidad para un buen trabajo creativo.
Es posible que te encuentres evitando tus citas con el artista. Reconoce que esta resistencia es miedo a la intimidad, a la intimidad con uno mismo. A menudo, en las relaciones problemáticas, empezamos a evitar a las personas en cuestión. No queremos escuchar lo que dicen porque puede herirnos. De modo que las eludimos sabiendo que si tienen la posibilidad, nos dirán aquellos que no queremos oír. Es posible que quieran una respuesta que no tenemos ni podemos darles. Es igualmente posible que les hagamos lo mismo a ellos y entonces los dos quedaríamos mirándonos con asombro el uno al otro, diciendo: ¨¡Jamás supe que sentías eso hacia mí!¨
Es probable que estos sinceramientos, a pesar de ser atemorizantes, nos lleven a establecer una verdadera relación, en la cuál los participantes están libres para ser lo que son y llegar a ser lo que desean. Esta posibilidad es lo que hace que el riesgo de un sinceramiento y de una verdadera intimidad valga la pena. Para tener una verdadera relación con nuestra creatividad, debemos tomarnos el tiempo y el cuidado para cultivarla. Nuestra creatividad utilizará este tiempo para enfrentarnos confiarse a nosotros, establecer un vínculo y planificar.
Las páginas de la mañana nos ponen en contacto con lo que pensamos y con lo que creemos necesitar. Identificamos las áreas problemáticas y las preocupaciones; nos quejamos, enumeramos, identificamos, nos aislamos y nos agitamos. Éste es el primer paso, análogo a la plegaria. El segundo paso es la liberación que engendra la cita con nuestro artista, en la cual comenzamos a escuchar soluciones y a establecer las reservas creativas a las que podremos recurrir para cumplir con nuestra meta.
Alimentar el manantial, abastecer el estanque
El arte es un sistema que utiliza imágenes. Para crear, hacemos uso de nuestro manantial interior. Éste es un reservorio artístico, parecido a un estanque de truchas bien poblado. Tenemos peces gordos, grandes, pequeños, magros...una abundancia de peces artísticos para freír. Como artistas debemos comprender que somos responsables del mantenimiento de este ecosistema artístico. Si no prestamos suficiente atención al cuidado del estanque, es posible que se deteriore, se vacíe o se degrade.
Todo período intensivo de trabajo creativo se nutre profundamente de nuestro manantial artístico creativo. Si uno abusa de él, como de la pesca en una laguna, se corre el riesgo de que disminuyan los recursos. Pescamos en vano las imágenes que necsitamos. nuestro trabajo se seca y nos preguntamos por qué, ¨Justo cuando todo iba tan bien¨. La verdad es que el trabajo se puede estancar debido a que iba tan bien.
Como artistas debemos aprender a autoalimentarnos. Debemos estar suficientemente alertas para regenerar nuestros recursos creativos a medida que los extraemos, repoblar el estanque de truchas, por así decir. A este proceso lo llamo alimentar el manantial.
Alimentar el manantial implica la búsqueda activa de imágenes para refrescar nuestras reservas artísticas. El arte nace de la atención; su partero es el detalle. El arte parecería surgir del dolor, pero tal vez es así porque el dolor sirve para enfocar nuestra atención en los detalles (por ejemplo, la bellísima curva del cuello de una amante perdida). El arte parecería depender de anchas pinceladas, amplias perspectivas, grandes planes. Pero la atención al detalle es lo que nos queda; la imagen singular es lo que nos persigue y se vuelve arte. Aun ejn medio del dolor, esta imagen singular nos brinda gozo. El artista que dice otra cosa miente.
Para funcionar en el lenguaje del arte, debemos aprender a vivir en él de manera confortable. El lenguaje del arte es la imagen, el símbolo. Es un lenguaje sin palabras, aunn cuando el mismo arte consiste en perseguirlo con las palabras. Cuando trabajamos en nuestro arte, nos sumergimos en el manantial de nuestra experiencia y nos proveemos de imágenes. Debodo a esto, necesitamos aprender a restituir imágenes. ¿Cómo alimentamos el manantial?
Lo alimentamos con imágenes. El arte es una búsqueda del cerebro artístico. Este cerebro es nuestro cerebro de imágenes, hogar y refugio de nuestros mejores impulsos creativos. El cerebro artístico no puede ser alcanzado o despertado exclusivamente por las palabras, ya que es el cerebro sensorial, de la vist y el sonido, del olfato, el tacto y el gusto. Éstos son los elementos de la magia, y la magia es la sustancia elemental del arte.
Al nutrir el manantial, piensa en la magia; piensa en deleitarte, en divertirte. No pienses en el deber. No pienses en hacer lo que deberías hacer: sentarte a leer un aburrido texto recomendado por la crítica. Trata de hacer lo que te atrae, explora lo que te interesa; piensa en el misterio y no en la maestría.
Un misterio nos llama, nos conduce, nos seduce. (Un deber nos embota, nos provoca rechazo, nos saca de clima.) Al nutrir el manantial, sigue tu sentido de lo misterioso, no tu sentido de que deberías conocer más acerca de estas cosas. Un misterio puede ser bien simple: ¿si sigoe ste sendero que no es el habitual, ¿con qué me encontraré? Al cambiar una nuta conocida nos lanzamos hacia el ahora. Nos concentramos en el mundo visible, visual. La vista nos lleva a la visión interior.
Un misterio puede ser aún más simple que ésto: si enciendo este palillo de incienso, ¿qué voy a sentir? El aroma es a menudo un medio desvalorizado para la curación y las asociaciones poderosas. El aroma de la Nvidad en cualquier momento del año, el olor del pan fresco o de la sopa casera pueden nutrir al artista hambriento que tenemos adentro.
Algunos sonidos nos acunan, otros nos estimulan. Escuchar durante diez minutos una gran obra musical puede ser una meditación muy efectiva. Bailar descalzo durante cinco minutos con una música de tambores puede hacer que nuestro artista entre a su día de trabajo totalmente refrescado.
No es necesario que todo sea novedoso para alimentar el manantial. Cocinar puede ayudar, por ejemplo. Cuando cortamos y preparamos las verduras podemos hacerlo también con nuestros pensamientos. Recuerda que el arte es una búsqueda realizada por el cerebro artístico. A este cerebro se llega a través del ritmo, no a través de la razón. Rallar una zanahoria, pelar una manzana, estos actos son literalmente alimentos para el ¨pensamiento¨.
Cuanquier acción regular y repetida alimenta el manantial. Los escritores han oído demasiados cuentosd esagradables acerca de las hermanas Brontë y la pobre Jean Austen, forzadas a escronder sus relatos debajo de su trabajo de costura. Un pequeño experimento con alguna tarea manual puede echar una luz completamente nueva sobre estas actividades. La costura, por definición un trabajo regular y repetitivo, tranquiliza y a la vez estimula al artista interior. Se pueden hilvanar argumentos enteros mientras cosemos. Como artistas, literalmente cosechamos lo que sembramos cosiendo.
¨¿Por qué será que mis mejores ideas surgen en la ducha?¨, se dice que preguntaba Einstein, exasperado. Las investigaciones relativas a la actividad cerebral nos indican hoy en día que la ducha activa el cerebro artístico.
Ducharse, nadar, fregar, afeitarse, conducir un coche, todas éstas son actividades regulares y repetitivas que nos permiten cruzar desde nuestro cerebro lógico hasta nuestro crerebro artístico, más creativo.
Las soluciones a los más enmarañados problemas creativos pueden aflorar súbitamente lavando los platos o en medio de una maniobra en la autopista.
Comienza a aprender cuál de todas estas situaciones son mejores para ´ti y úsalas. Muchos artistas han descubierto que es útil mantener al alcance de la mano un anotador o un grabador cuando conducen. Steven Spielberg afirna que sus mejores ideas le han surgido en la autopista. Esto no es accidental. Inmerso en el tránsito, está envuelto en un flujo de imágenes cambiantes que lo asaltan. Las imágenes ponen en marcha el cerebro artístico. Las imágenes alimentan el manantial.
Nuestra atención dirigida es crucial para alimentar el manantial. Necesitamos ir al encuentro de nuestras experiencias de vida, no eludirlas. Muchos de nosotros leemos compulsivamente para aislar nuestra conciencia. En un tren abarrotado de pasajeros, malgastamos nuestra atención leyendo un periódico, perdiendo las escenas y sonidos que nos rodean: imágenes importantes para nuestro manantial.
Bloqueo artístico es una expresión muy concreta. Es preciso reconocer y remover estos bloques. La menra más segura para hacerlo es alimentar nuestro manantial.
El arte es la imaginación jugando en los campos del tiempo. Date permiso para jugar.
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